Diario de León

La sala Lucio Muñoz, en la Delegación Territorial de la Junta, muestra los primeros cien años de la fotografía en Castilla y León

El asombro de la mirada

Una histórica imagen de la Catedral de León, tomada en el año 1854 por el fotógrafo C. Cliford

Una histórica imagen de la Catedral de León, tomada en el año 1854 por el fotógrafo C. Cliford

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M. C. Santos - LEÓN.
León

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Salamanca fue durante el pasado año Capital Europea de la Cultura y los ecos de aquellos fastos van llegando a León poco a poco. Recibimos ahora en la sala Lucio Muñoz de la Delegación Territorial de la Junta la exposición de fotografías El asombro de la mirada, en la que se recoge un resumen de los primeros cien años de creación fotográfica en la comunidad. La muestra ofrece una impresionante selección de imágenes tomadas por artistas de diversas nacionalidades en Castilla y León en el período comprendido entre los años 1839 y 1936. En ella se pasa revista a la vida cotidiana y a las bellezas paisajísticas y artísticas. Sin olvidar un apartado dedicado a los retratos, en el que se incluyen algunas impagables imágenes de personajes del pueblo y, sobre todo, una admirable muestra de trajes y costumbres de la época. León está bien representado en la exposición, con varias instantáneas de la Catedral, el Castillo de Valencia de Don Juan, la carretera de los Cubos, la plaza de San Marcelo, la plaza Mayor, San Marcos, Puerta Castillo..., debidas a insignes profesionales de carácter internacional y también a artistas que desarrollaron su trabajo en León como Gracia, Garay, Testera, Cordeiro y García Baños, de Astorga, o una enigmática Madame Ludovisi, que sentaba sus reales en la mismísima calle de la Rúa. Este interesante trabajo de selección y estudio ha sido realizado por Ricardo González, que explica que su labor «se centra mayoritariamente en el siglo XIX, aunque también recoge las tendencias artísticas que se dieron en torno al medio fotográfico a comienzos del siglo XX. La fotografía profesional se fue despojando, ya en el siglo XX, de los elementos que la habían convertido en una actividad singular durante los años anteriores, convirtiendose en uno más de los oficios que se desarrollaban en los distintos pueblos y ciudades. En esta época comenzó a considerarse la fotografía como algo más que un testimonio y pasó a tener connotaciones artísticas». Es curioso poder contemplar la plaza Mayor de Salamanca completamente tapizada de árboles. Admirar a la sombra de la fabulosa fábrica del acueducto de Segovia las gentes que participaban en un pequeño mercado. Comprobar lo aventurado de los viajes en el siglo XIX y a principios del XIX, primero en las legendarias diligencias y después en unos autobuses que bien merecían el nombre de «tartanas». Y la construcción de algunos puentes, de las primeras vías ferroviarias, de monumentos efímeros que sirvieron para recibir a ilustres personajes...

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