Diario de León
Publicado por
MIGUELANXO FERNÁNDEZ
León

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LOS PREMIOS de la Academia de la Televisión (ATV) se llaman Victoria. Este año iban por la quinta edición y los profesionales decidieron que morcilla para la telebasura. Fueron los profesionales porque son quienes votan y no es complicado imaginar la rabieta de los aludidos, que no tardarán mucho en largar (¿Callará Sardá por el ostentoso olvido de sus Crónicas mar(r)anas? ) Siempre les quedará asegurar que ellos lideran la audiencia, y el resto son naranjas de la China, y que si la envidia fuera tiña, estaría el cielo lleno de tiñosos... El órdago no se quedó en ese olvido, ya que los guionistas consideraron la necesidad de enviarles un mensaje más directo a través de Loles León, pechugona (a mucha honra), que apareció sobre el escenario con un carrito de la compra. Le ofreció a José María Íñigo un kit de supervivencia . Consistía en un casco para protegerse de las broncas que montaban ciertos programas, una bandera blanca para solicitar treguas, una cajita de valeriana para relajar los nervios, y un ejemplar del Código Civil para plantear demandas. De propina sugirió que una buena idea era invitar también a un juez a solucionar los pleitos en directo y al instante. Era broma, una escena corta que nada tenía de broma y mucho menos de cómico. Es tan viejo el tema, que aburre. Los apologetas de la telebasura opinan que lo suyo es alimentar a la bestia catódica. El otro día, Mercero se quejaba del estiércol que se amontona sobre muchos platós televisivos. Llevaba razón, pero seamos optimistas y anotemos aquello de que a toda acción (telebasura) sucederá una reacción (telealtura). Ocurrirá.

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