INTERFERENCIAS
Gasolina
AL MARGEN de su octanaje, ayer la gasolina cobró especial protagonismo en TVE. La Primera se fue con un amplio dispositivo de cámaras al circuíto barcelonés de Montmeló para hacer el directo matinal del Gran Premio de Catalunya de motociclismo. Lógico que dejara a La 2 sin su Estadio 2 dominical porque hay euforia en torno al deporte del motor sobre dos ruedas después de los últimos éxitos logrados por los azules de Movistar. Mejor una buena dosis de asfalto, que soportar las intragables repeticiones a que nos tiene acostumbrados. Ya al caer la tarde, era el turno de La 2 en la pista Montreal para seguir al sorprenmdente Alonso en el Gran Premio de Canadá de Fórmula 1. En ambas pruebas, la cuestión al alza era la velocidad. Aunque cuando encadeno estas reflexiones solamente sabíamos que el asturiano saldría cuarto a una milésima del campeón Schumacher, su puesto en la parrilla era otro aliciente para no perderse la carrera. Con las motos se cosechó un indisimulado fracaso al haberse logrado únicamente la victoria de Pedrosa en 125cc. Y un segundo puesto para Fonsi Nieto en 250cc a causa de un despiste. Pero concluyamos con dos consideraciones. Primero lo mucho que mejoraron este tipo de retransmisiones, gracias sobre todo a las microcámaras situadas sobre los vehículos y al recurso de los helicópteros. Segundo, lo delicado de sus mensajes para la audiencia más vulnerable (léase menores). La televisión contribuye a una mítica de la velocidad muy complicada de contrarrestar a la hora de advertir sobre los riesgos de la conducción sobre el asfalto. Un discurso avejentado que nunca resulta estéril.