La improbable continuidad de un negocio seguro

Imagen de una de las secuencias de la película «Cosas de familia»
No es un secreto para nadie que las sagas, trilogías, secuelas, franquicias, revisiones y nuevas adaptaciones de películas de éxito, son moneda corriente en el imaginativo Hollywood. La alarmante falta de ideas que se aprecia en la llamada Meca del cine comienza a ser un mal endémico que amenaza la inteligencia de la población. No obstante, en ese repetitivo universo galáctico, de realidades virtuales, asesinos psicópatas o universitarios en celo, destacan dos proyectos por su espectacularidad, calidad, y excelente base literaria. Concluida la trilogía de El Señor de los Anillos , basada en los relatos de Tolkien, asistimos ahora al desarrollo de una larga historia, con nuevos episodios, de la que hoy nos llega su tercera parte. Rodando a toda prisa la siguiente entrega, Harry Potter and the globet of fire , a las órdenes del británico Mike Newell, los productores se enfrentan a dos graves problemas; los derechos de los nuevos libros, sólo habían comprado los referentes a los cuatro primeros volúmenes; y el peor de todos, el crecimiento de los protagonistas. Ni la magia de Rowling ni el departamento de efectos especiales más sofisticado pueden evitar que Radcliffe, Grint y Watson, se hagan mayores. Lo que no puede hacer Voldemort lo hará la madre naturaleza; les destrozará el negocio.