| Entrevista | Carmelo Gómez |
«El cine está en la cuerda floja»
El intérprete leonés Carmelo Gómez dará vida a Matheus, guía espiritual y guardián de «Nuestros Caminos a Santiago», serie documental que la 2 estrenará el 3 de septiembre

Imagen de Carmelo Gómez durante una de sus visitas a Sahagún
Ausente de la gran pantalla desde hace más de dos años, el actor leonés Carmelo Gómez vuelve a la televisión en septiembre ejerciendo de guía en la 2 con Nuestros caminos a Santiago, serie documental que en dieciséis capítulos mostrará las diferentes rutas que llevan a Santiago de Compostela. -¿Satisfecho con su segunda experiencia televisiva? -Sólo he visto una parte del material y, por lo que he visto, no es el documental que me había imaginado. En otro país, esta producción habría tenido más envergadura porque su inyección económica hubiera sido más fuerte. Aquí hay varias Comunidades involucradas, y cada una ha arrimado el ascua a su sardina. Este es el precio que ha tenido que pagar este trabajo realizado con mucho cariño. -Por su respuesta, entiendo que está decepcionado. -No, no. Cuando hay tanta gente por medio, nunca es lo que uno se había imaginado. Soy el guía y explico cómo se formaron las distintas rutas, quienes fueron sus impulsores... Lo que ocurre es que yo iba a interpretar un personaje ficticio, un guardián de los caminos que entraba y salía de la realidad y comentaba las anécdotas, leyendas y rumores que se han ido creando a lo largo de tantos siglos de caminantes. Y esa parte me encantaba, porque lo que menos me interesa es poner la voz. No digo que sea mejor o peor, pero sí que el trabajo se ha quedado en otra cosa. -Salvando las distancias, ¿guarda algún parecido con «Un país en la mochila»? -Me negué a ir con mochila y las botitas. Es una serie que pone el acento en la espiritualidad del Camino. Tiene un tono más espiritual que didáctico. Pienso que se podía haber jugado más, llevarlo al extremo. Cuando me dieron la Biblia, acababa de ver la primera parte de El señor de los anillos, y pensé que estaría bien recrear ese mundo fantástico de la ruta. Pero aquí cuatro planos a caballo cuestan un dineral. -Total, que no me dice si está contento o no con la experiencia de Nuestros caminos a Santiago. -No puedo contestar. Todavía sigo haciendo audiciones de voz. Me he ido adaptando a lo que había. En cine, controlas los planos, sabes lo que has rodado, más o menos tienes una idea, pero aquí no porque hay unos planos aéreos que no he visto, no he oído la música... -Lo habrá pasado mal porque a usted le gusta ir con todo atado -Tengo que aprender a adaptarme a las circunstancias. El mundo audiovisual es muy rápido. -Usted tuvo todo a su favor con «La Regenta». -Sí, he sido un privilegiado por la televisión y el cine que he hecho. No sé si volveré a disfrutar de las mieles de la gran pantalla, pero recuerdo que Pilar Miró, con El perro del hortelano, no rodaba si no tenía los trajes que necesitaba, no se ajustó a las medidas del productor ni se convirtió en una pequeña sucursal de las situaciones que vivimos. -¿Qué aportará «Nuestros caminos a Santiago» a la audiencia? -No lo sé. Con el zapping, el espectador es el que escoge. Las personas enganchadas al Camino pues encontrarán ese recogimiento, esa búsqueda personal, y se identificará con la serie. Pero el seguidor de los programas con insultos, palabrotas y algún que otro miembro colgante, pues no. -¿Qué le dice lo de actor que, por una temporada, se pasa a la televisión? -Podría hacer televisión porque no tengo otra cosa, pero no es mi caso. Acabo de terminar para Canal 9 y TV-3 la tv-movie Síndrome laboral porque había un gran personaje. Lo único que me planteó en televisión es en el terreno de la ficción, pero no soy de los que por la noche le dan un guión y al día siguiente está rodando. No lo he hecho y, antes de verme en esa situación, pues pongo un bar. -Hubo un tiempo no muy lejano en que los directores y productores se lo disputaban para personajes difíciles, complejos y compactos. -Ahora no estoy en la nómina del cine. Ahora va por otros derroteros, por emular a Tarantino. Yo no trabajo hace dos años, pero Gonzalo Suárez, Uribe y Mario Camus llevan más tiempo sin filmar. Me parece muy bien el cine joven, nuevo, pero no nos podemos cargar el pasado, algo que se da mucho en este país. El cine está en la cuerda floja, y alguien con responsabilidad tendrá que hacer algo. -¿Mejorará la situación con la obligación de las televisiones de invertir el 5% en películas? -No creo que el dinero lo tenga que gestionar la televisión. Debería pagar al Estado y ser éste el que gestionara el dinero de manera ordenada y lógica. La lógica de las televisiones es la audiencia, y esto no le interesa al cine, que tiene que ofrecer contenidos con calidad. El público de la televisión y del cine no sólo es distinto, también es incompatible. -Se le ve desencantado. -Un poco. Ser espectador no está mal, a veces hay que ver las cosas desde fuera. Sí espero que algún día echemos de menos las cosas que antes se hacían.