OPINIÓN
Las otras Cabezadas
LA VIGESIMOPRIMERA edición del Festival de Órgano volverá a ser realidad el próximo 18 de septiembre contra viento y marea una vez más con una programación que crece en calidad y buen gusto de forma geométrica y decrece de forma aritmética en lo que al interés por la construcción del nuevo órgano se refiere. Si después de veintiún años de clamar en el desierto de la sordera más flagrante por hacer realidad lo irrealizable aún no nos hemos dado cuenta de que por mucho que se reúnan poderes fácticos, sociales y económicos y se pasen la patata caliente los unos a los otros sobre la construcción del nuevo órgano para Catedral, este no tendrá jamás forma física mientras quien rige los destinos del primer templo leonés, es decir el Cabildo, no les de la santa y real gana de permitirlo, entonces es que aún vivimos en una nube de la que será difícil bajarnos ni con aceite hirviendo. Digo, si después de tantos años de perseguir una quimera que en algunos momentos casi rozó el larguero de la certidumbre cuando las aguas bajaban menos turbias y en la misma dirección, no se consiguió, mucho menos lo vamos a conseguir ahora por un proyecto que hace tiempo debió sacarse de la Catedral para hacerlo realidad en otro lugar como puede ser San Marcos que carece de él y lo espera con los brazos abiertos, o incluso, en su día, en el propio Auditorio. La única y tangible realidad es que o se convence al Cabildo de una vez por todas o lo demás son ganas de marear la perdiz por los siglos de los siglos.