PARA PASMO del espectador neutral y estupefacción del extranjero, nuestros canales siguen engolfados en el asunto de la supuesta reaparición de Ylenia, la hija de Romina Power y Albano. La otra tarde, en 'A tu lado', veíamos de nuevo a Lidia Lozano compareciendo ante Emma García para dar más hilo a la cometa, esta vez acompañada del
que, al parecer, sigue los pasos de la desaparecida. Y al mismo tiempo, en 'La buena onda de la tarde', Alicia Senovilla y María Patiño entrevistaban por teléfono a una periodista dominicana para arrojar litros de fango sobre la Lidia audaz. Lo más sorprendente del 'affaire Ylenia' es que, a ojos del espectador, se ha convertido en una pugna directa, de rango casi corporativo, entre los dos principales canales privados de España. Antena 3, muy obviamente, pretende aprovechar el eventual patinazo de Lidia Lozano para erosionar la imagen de Telecinco. Gesto hostil, sin duda, pero explicable, porque Telecinco supera a Antena 3 en prácticamente todas las franjas horarias, y parece que singularmente escuece la supremacía de Ana Rosa Quintana sobre Teresa Campos y de Emma García sobre Alicia Senovilla. Quizás en Antena 3 piensan que este asunto de Ylenia les servirá para rebajar un poco las diferencias. Telecinco, por su parte, da la impresión de querer sostener viva la historia de Ylenia, lo cual, de entrada, parece un tanto arriesgado. En dos palabras: tiene peligro apostar por la reaparición de una persona que o bien está muerta -que sigue siendo lo más probable-, o bien no quiere aparecer. Estas cosas son delicadas, porque uno nunca sabe qué grado de control real tienen las cadenas sobre los contenidos de determinados programas, pero quizá fuera bueno sugerir a Telecinco que suelte un poco de lastre en el 'affaire Ylenia': tiene muy poco que ganar y, por lo que va pintando, bastante que perder. Y luego está la cuestión de fondo, a saber: ¿Qué le pasa a la televisión en España para que un asunto así ocupe tantas y tantas horas de pantalla durante tantos y tantos días seguidos? ¿Es que no hay cosas más sensatas de las que hablar? El otro día, en un encuentro con lectores de 'La voz de Cádiz', un caballero proponía:
. Bien, sí, es verdad. Pero más lamentable resulta que haya quien sistemáticamente ofrece lo mismo, este tipo de historias envueltas en bronca donde lo importante es la bronca y ya no la historia. A lo mejor es que, en realidad, no se trata más que de eso: un nuevo argumento sobre el que montar bronca durante meses. Ruidosos narcóticos.