Diario de León

Traduciendo el cielo

Paul McCreesh y el Gabrieli Consort brindaron en la Catedral otra dimensión de lo que es la polifonía tradicional

Un momento del concierto en la Catedral del Gabrieli Consort

Un momento del concierto en la Catedral del Gabrieli Consort

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Bajo el epígrafe "El Viaje del Peregrino" Paul McCreesh y su Gabrieli Consort presentaron el pasado domingo, en una Catedral a rebosar, su particular "Camino al Paraiso", que la Fundación Siglo ha programado y organizado para recorrer desde el pasado día 20 de julio, cinco localidades del Camino Francés situadas en Castilla y León, concluyendo hoy martes en la iglesia de la Encina de Ponferrada. Decir que Paul McCreesh es uno de los directores-investigadores más entusiastas de la polifonía española renacentista sería redundar en un hecho bien sabido, pero destacar que además en esa labor de búsqueda ha descubierto obras de ese período verdaderamente impactantes es valorar una de sus facetas más sobresalientes, por lo que de interés musicológico y cultural tiene, y una vergüenza para sus homónimos españoles que se pasan la vida estudiando las mismas partituras sin mover sus reales de los archivos de siempre y esperan a que vengan los foráneos a señalarles con el dedo que en una pequeña iglesia de Lerma, por ejemplo, existe un manuscrito en el que uno de los himnos litúrgicos españoles el "Pange Lingua" figura al lado de otras obras del XVI y XVII sin que se hubiera interpretado en  400 años. Bien, dejando a parte las bondades de este director, al que tampoco le duelen prendas a la hora de poner a escurrir a todo el que sobre la faz de Europa intenta hacer una lectura más o menos acertada de este período vetado por él y sus huestes, tal vez con razón, lo cierto es que sus lecturas, en estas caso versiones de obras del XVI al XX, fueron de otra dimensión polifónica, tal vez más frías y perfectas, pero también mucho más brillantes y pulidas, con un sonido transparente y equilibrado que hace difícil encontrar parangón en otras versiones españolas de actualidad. Así de Byrd dejaron claro su tremenda musicalidad, y con Sheppard su maravillosa acentuación, pero donde plasmó una intensidad inusual fue en el "Libera me" y Versa est in luctum" del Oficcium defunctorum" de T.L. de Victoria, en una lectura tan escueta y falta de adornos apabullante y que al contrario que Savall, y en menor medida que Turner, McCreesh subordina la expresión a la técnica constructiva de Victoria. Escrito para coro a seis voces: dos sopranos, un alto, dos tenores y un bajo, el Oficio de Difuntos es, sin duda, el más famoso de todos, una obra cumbre de toda la literatura polifónica, y el que más atención ha despertado por su inigualable calidad. McCreehs utilizó un coro masculino-las voces de sopranos quedan en manos de falsetistas y contratenores- y como suele ser habitual en él hizo una reconstrucción litúrgica añadiendo canto llano a la polifonía lo que otorgó a la obra un color diferente, un sonido monástico y mayor solemnidad. El resto, propina incluída, fue un crescendo hacia lo exultante a través de diferentes estéticas del XIX y XX. Una soberbia demostración de lo que actualmente hace un perfeccionista como McCreesh con la polifonía renacentista española e inglesa.

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