OPINIÓN RECUERDOS | El álbum | de una estrella |
Torera en su destino... Compañera de los compañeros Coraje de vivir Escotes en la censura Feliz madre y abuela La larga lucha contra el cáncer La Reina, admiradora de la reina Ante su público leonés Divertida y entrañable Su hija, la pasión de su vida Tre
Parte de su biografía parece la letra de una copla. Tonadillera que se casa con torero... Muchos años antes de conocer al que sería su marido, el diestro José Ortega Cano, Rocío Jurado ya apuntaba dotes con la suerte del capote. Además, triunfó en muchos ruedos con su voz (también el de León). | dl Ha cantado con Raphael y con Falete, con Bisbal y Sabina, fue actriz junto al grandísimo Paco Rabal... Pero, ante todo, fue buena compañera de sus compañeros. En la foto aparece junto a la veterana María Dolores Pradera y Sabina, interpretando una de las canciones del disco de la veterana cantante, Canciones del alma. | dl LO ÚNICO seguro que sabemos al nacer es que vamos a morir. Somos finitos, así son las cosas. Los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, un día sí y otro también, nos lo recuerdan con asombrosa tenacidad. Y, sin embargo, para ser felices es necesario saber conjugar finitud y ansia de vivir, como ha demostrado Rocío Jurado. Su lucha contra el cáncer durante estos dos años y su agonía final han sido sucesos públicos, casi retransmitidos en directo. Probablemente en todo ello exista un exceso, que imagino complica a la familia la vivencia de estos duros momentos. Incluso habrá quien lo considere casi un insulto para esas otras luchas y muertes que, pese a haber ocurrido en el mismo tiempo y por la misma causa, permanecen anónimas, muchas veces sin una mano amiga que transmita calor y ternura. Dos son las lecciones que hemos podido aprender de esta singular mujer y de su admirable marido. Cuando la enfermedad nos acosa, es básico permanecer unidos: el cariño de los suyos, expresado en mil besos y caricias, es el mejor bálsamo para el enfermo. El adecuado soporte emocional permite encarar mejor la despedida, siembra paz en el corazón del enfermo terminal. Y morir en casa, en terreno conocido, siempre que sea posible. Elevo mi copa al aire por esos magníficos profesionales de las unidades de hospitalización a domicilio que, con precariedad de recursos, facilitan que este hecho tan humano pueda acontecer en el mejor de los escenarios posibles. Los escotes de Rocío Jurado en una España dominada por un dictador fueron una manera de protesta contra la rígida moral de una época. En aquellos grises años setenta había que tener mucho valor para desafiar a la censura... Ella lo tuvo... | dl A Rocío se le juntó ser madre y abuela. Sus dos hijos adoptivos, Gloria Camila y José Fernando, eran casi de la misma edad de sus nietos, fruto del matrimonio de su hija Rocío Carrasco y su ex marido Antonio David Flores. Los cuatro pequeños de la casa han estado alejados durante los últimos días de vida de Rocío Jurado para evitarles el sufrimiento de ver apagarse a la matricarca. | dl Se armó de valor y contó a los medios de comunicación que sufría un cáncer de páncreas. Confesó tener miedo, pero estar dispuesta a luchar. Comenzaba así una difícil batalla contra la enfermedad, que ha durado dos largos años, varias intervenciones y múltiples ingresos. Tras una prolongada estancia en Houston, la cantante decidió regresar a su casa, con su gente... | dl La Reina Sofía era gran admiradora de la reina de la copla. No se perdió su actuación en 1998 el Teatro Real, donde cantó a Falla y a Lorca. Dos años antes, el Rey había entregado a la chipionera la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, en un acto celebrado en Granada. Los Reyes enviaban ayer un telegrama de condolencia a la familia. | dl Rocío Jurado llegó en las fiestas de San Juan de 1988 y cautivó al público leonés, que abarrotó la Plaza de Toros. Tal fue el éxito que el Ayuntamiento volvía a contratarla poco después. En esta ocasión cantó, pese a la lluvia, en la plaza de Santo Domingo. | dl CUANDO hace apenas unos momentos me preguntaban, a la puerta del Centro Cultural de la Villa, cómo empezó mi amistad con Rocío Jurado, pensé en aquel día en que me la encontré en la cámara acorazada del Banco Simeón de la calle Velázquez con Pedro Carrasco, donde alguien quería vender un cuadro de Picasso pintado durante su época en La Coruña. Poco más tarde nos vimos en la finca del rejoneador Fermín Bohorquez y me dijo: «Tú eres el del banco». Sería el año 1982. Pasó a llamarme «mi Josemi». Con Rocío he pasado momentos inolvidables. Cenas en Madrid y en Sevilla. Homenajes, conciertos y recitales. Con Rocío he estado en Chipiona, recibiendo el calor y el cariño de su pueblo. Con Rocío he aprendido a amar más la canción española. Noches interminables con Enrique Miguel Rodríguez, con el productor Luis Menéndez, en su casa, en La Mo-raleja, en Yerbabuena. En la Expo del 92 la vi en sus dos estrenos de Azabache. Con Mona Ratib, prima del rey Faruk de Egipto, fui testigo de su noviazgo con el maestro Ortega Cano. Y aquella boda multitudinaria, divertida y excesiva, como era ella. Cariñosa y entrañable, era no sólo un aglutinante para su familia, sino también para sus amigos, a muchos de los cuales nos unía el gozar y disfrutar de su amistad, de su grandeza y de su fortaleza. Hace pocos días me llegó el mensaje «...y a mi Josemi, que quiero verlo, tambien». Hoy he ido yo a verla y comprobar lo que España la quería y ella ha significado para todos los espanoles. Fruto de su matrimonio con el boxeador Pedro Carrasco, Rocío Jurado tenía a su única hija biológica, Rocío Carrasco, por la que siempre ha sentido una pasión desmedida y ha sido su gran debilidad. En 1999 la cantante adoptó una parejita en Colombia, José Fernando y Gloria Camila. | dl El 21 de Mayo de 1976, se casó con el entonces famoso boxeador Pedro Carrasco. Su enlace tuvo lugar en el Templo de la Virgen de Regla, en Chipiona. Su separación de Pedro Carrasco fue igual de sonada que cualquiera de sus discos pero con los años recuperó su sonrisa y siguió adelante. Además, con su ex marido mantuvo hasta que falleció una excelente relación. | dl A la gaditana le llegaron a llamar «La niña de los premios», ya que ganaba todos los concursos de las emisoras de radio en los que participaba. En la imagen, su primer marido, Pedro Carrasco, entregándole un disco de platino. También con su belleza ganó premios. En 1968, fue elegida Lady España y en 1969 ganó el tercer puesto de belleza en el certamen de Miss Europa, celebrado en Italia. | dl Después de su separación, en julio del 1989, de su divorcio, y de conseguir la nulidad matrimonial, la cantante encontró de nuevo el amor con Ortega Cano, a quien conoció en su fiesta de 46 cumpleaños. La pareja se dio el «sí quiero» en el 1995 en la finca sevillana La Yerbabuena, en la considerada como boda del año. | dl Nació en Chipiona (Cádiz) y vivió toda su niñez en su pueblo. Cuando tenía 15 años falleció su padre, un humilde zapatero. Rocío ocupó su empleo y recolectó frutas en el campo, hasta que dedició irse con su madre a Madrid y probar suerte con su voz. | dl Con una de las pocas personas con las que Rocío Jurado mantuvo una relación polémica fue con Antonio David Flores, el ex guardia civil con el que se casó su hija en 1996. Tras protagonizar un breve matrimonio, un sonado divorcio y unas agrias disputas judiciales por los hijos que tuvieron en común, la relación de Rocío con su ex yerno se quebró. En la foto, en el bautizo de la hija de Terelu. | dl Rocío Jurado ha sido la más grande de la canción española y de la copla, tenía un torrente de voz que la hacía grande del cante. Comenzó cantando flamenco, pero se convirtió en la gran señora de la canción española. | dl