OPINIÓN
La lista de la vergüenza
SI ALGÚN foráneo pregunta aquello de: «¿Y León por qué destaca?», habrá que contestar que aquí somos expertos en maltratar monumentos. Son ya cinco los que figuran en la lista roja de Hispania Nostra. Sin duda, la lista más vergonzante para quienes tienen la tutela de edificios únicos en el mundo. Pero podrían ser cincuenta o cien. La cifra, en una provincia con uno de los legados artísticos más relevantes de España, dice más bien poco. No importa el número, importa el trato que reciben estos monumentos. Hay decenas de iglesias, ermitas, monasterios y castillos dispersos por un León rico en patrimonio y pobre en mecenas. El responsable de turno de la Junta -que tiene plenas competencias en materia de Patrimonio- tendría que estar rojo como un pimiento al ver que la lista, lejos de menguar, va poniendo en evidencia, mes tras mes, su tacaña política cuando se trata de los monumentos de León. El castillo de Villapadierna no ha corrido la suerte del de Torrelobatón (Valladolid), donde se han inventado el Centro de Interpretación de los Comuneros -un tema que apasiona mucho en estas tierras-. Gracias a esta «charlotada», el citado castillo ha sido restaurado íntegramente. Ha recibido ocho veces más que el presupuesto que se prevé -es decir, que todavía no ha llegado- a San Miguel de Escalada, un monumento único y la gran joya del mozárabe español. Con semejante política, que prima extraños intereses, pronto todos los monumentos de León estarán no en la lista, sino en alarma roja o desaparecidos.