EL INVENTO DEL MALIGNO | Con detalle |
Chad Paul Potts apadrina la versión de «Got talent» en España
El vendedor de móviles es hoy una estrella de la música que cantará «Nessun dorma» ante la Reina de Inglaterra
TVE-1 emitió el martes noche una pieza de primera importancia: el documental de un reportero francés sobre las actividades de la ONG «El arca de Zoé», protagonista principal de ese follón del Chad, los niños raptados con intenciones humanitarias, la tripulación española enchironada y la gesta de Sarkozy Volador. Ese reportaje gabacho no sólo venía bien porque el asunto está de actualidad, sino, además, porque ofrecía respuestas a la pregunta verdaderamente importante de todo este drama: ¿Qué hace una ONG raptando niños en África para llevarlos a Europa? ¿Y para qué? Es curioso ver que la opinión pública española, aturdida por el asunto del avión, en general ni se había planteado la cuestión de fondo: ¿Quién es nadie para llevarse niños de un país, por muy mal que lo estén pasando? La respuesta era la siguiente: un iluminado cuya ofuscación, pura sobredosis de buena conciencia, ha terminado llevándole a no distinguir el bien del mal. El documental francés era una buena pieza audiovisual. Pero es, sobre todo, una lección de periodismo para las cadenas españolas, tanto públicas como privadas. Ya se sabe que todas las comparaciones son odiosas. Son odiosas, entre otras razones, porque son inevitables. En este asunto del Chad es inevitable comparar la inactividad gubernamental española con la efectista y resolutiva intervención de Sarkozy Volador. Y en lo que a la tele concierne, es inevitable comparar el perfil medio de la televisión española, generalmente limitada a dar noticia de lo que cuentan las agencias extranjeras, con la desenvoltura de la televisión francesa, capaz de meter un reportero en la expedición de El Arca de Zoé, filmar sus tejemanejes oscuramente humanitarios y ofrecerlo después como material de denuncia. Que Sarkozy Volador haga de vengador justiciero puede achacarse al aval que supone tener armas nucleares (eso hace mucho para que te tengan respeto), pero no así lo de las cadenas de televisión: eso de la tele no se debe al poderío político francés, sino a que hay países donde el dinero de la tele se gasta en reality-shows y famoseo, como España, y otros donde ese dinero se gasta, entre otras cosas, en información abundante y de buena calidad, como en la mayor parte de esos países europeos con los que tanto nos gusta compararnos. Más allá del propio incidente del Chad, la pregunta que deberían hacerse ahora nuestros canales es la siguiente: ¿Cómo es posible que ninguna cadena española de televisión esté en condiciones de hacer algo parecido a ese reportaje francés? ¿Cómo es posible que la excelente cantera de reporteros que nació de TVE se haya agostado en apenas veinte años? ¿En qué piensan nuestras cadenas de televisión? Hace cinco meses, la vida del galés Paul Potts dio un cambio radical. Se ganaba la vida vendiendo teléfonos móviles pero logró vencer su timidez y demostrar su capacidad como cantante de ópera en el concurso de televisión Britain's Got Talent . Cuando cantó Nessum dorma , público y el jurado lloraron. Había una nacido una estrella. El artista ha apadrinado este miércoles la presentación de la versión española de este concurso que hace furor, Tienes talento , que Cuatro estrenará en enero. La cadena de Sogecable iniciará el 26 de noviembre una intensa gira de pruebas de selección por 15 ciudades españolas para buscar participantes que, desde distintas disciplinas, quieran emular el sueño cumplido por el ex concursante británico. El director de antena de Cuatro, Fernando Jerez, insiste en que este formato de Grundy no es ningún Operación triunfo ni Factor X . A este concurso acuden participantes sin distinción de edad, desde niños a abuelos, y tampoco tiene límite en cuanto a las formas de talento que puedan expresar los concursantes. En este concurso, estrenado en 18 países, se ven desde equilibristas a ventrílocuos, bailarines o personas cuyas mascotas son extraordinarias. Las exhibiciones de este concurso se han visto en ochenta países, tanto en instantáneas que reproducen las cadenas como a través de YouTube. Precisamente las actuaciones de Paul Potts son las que han generado las mayores descargas de esta web de vídeos. Tiene repleta su agenda, de manera que en el mismo viaje lo aprovecha para promocionar su primer disco, One Chance (Una oportunidad), del que se han vendido ya 1,5 millones de copias, y actuar en programas como Mira quien baila . Vencer la inseguridad Paul Potts se refugiaba en su voz de niño, cuando los compañeros de colegio se metían con él. Con kilos de más, nunca tuvo una imagen agraciada y reconoce que siempre fue una persona insegura. Dudó mucho en presentarse al concurso de televisión. A sus 37 años, pensó que era mayor para triunfar; lo echó a cara o cruz y fue la mejor decisión de su vida. «¿Que sabe hacer?», le preguntó el jurado de Got talen t. «Canto ópera», contestó. Y cuando interpretó el aria de Giacomo Puccini, que se ha convertido en su talismán, el público fervoroso lloró, y también emocionó al jurado, que semanas después le reconoció como claro vencedor del concurso. Ahora le esperan largas giras por Europa, Nueva Zelanda, Asia... Acaba de grabar una actuación en el famoso programa estadounidense de Oprah Winfrey, y el 3 de diciembre cantará otra vez su Nessun Dorma ante Isabel II, en la gala benéfica Royal Variey Performance en la que estarán los grandes. Lo primero que hizo tras ganar las 100.000 libras del concurso y un contrato millonario con Sony para lanzar su primer disco fue arreglarse la dentadura. Y a partir de ahora, ¿cómo será su futuro?. Potts señala que «hay que tomar la vida como viene». Para él, la vida «no es una caja de bombones, como decía Forrest Gump, sino una baraja de cartas que manejas y no sabes lo que te va a tocar hasta la última mano. Es una sorpresa». Quizá para no nublarse como la fama, el cantante no se ha despedido de la compañía de teléfonos para la que trabajaba. «Intento no dar nada por hecho. Nadie te garantiza el futuro. Pase lo que pase, me siento un privilegiado, y si tengo que volver a los teléfonos no pasará nada. Tampoco estaba tan mal». no borrar