Diario de León

OPINIÓN

Más sobre el Beato de Escalada

Una de las miniaturas que decoran el Beato de Escalada

Una de las miniaturas que decoran el Beato de Escalada

Publicado por
VICENTE GARCÍA LOBO
León

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LEO EN ESTE prestigioso Diario de León del viernes día 30 de noviembre un reportaje con el titular «La Morgan de Nueva York niega que su Beato sea de Escalada». El Beato de San Miguel -hoy nadie duda que se trata de San Miguel de Escalada- es una de las piezas escritas más importantes de la cultura visigótico-mozárabe leonesa; esto es, de la cultura del León renacido tras la repoblación. Prueba de la importancia de nuestro códice son los ríos de tinta «científica» que ha generado, las disputas, también científicas, que venimos manteniendo en torno a aspectos concretos del mismo, y los puntos que aún quedan por esclarecer. No obstante todo esto, creo que puedo contribuir modestamente a aclarar alguna de las cuestiones puestas de actualidad en el arriba mencionado reportaje. Entiendo que debe quedar claro que el Beato fue copiado para el monasterio de San Miguel de Escalada y en él permaneció, con toda seguridad, hasta finales del siglo XII o principios del XIII. Muy probablemente estaba también en San Miguel en la primera mitad del siglo XIV, época en la que un «Juan Alfonso», acogotado por deudas que había contraído con unos judíos, piensa en el códice para salir del trance. Puede resultar reveladora la anotación que puso en uno de sus folios en tal trance: Sepan quantos esta carta vieren commo yo Iohan Lopez esto en gran tribulación¿. Si el códice fue enajenado en esta ocasión o no, no lo sabemos hoy por hoy. Lo que sí es cierto que, cuando Ambrosio de Morales indaga el año (por orden de Felipe II los tesoros bibliográficos que guardaban las iglesias y monasterios de Galicia, Principado de Asturias) ya no estaba en San Miguel. Así informa al Rey: El resto de las peripecias de nuestro códice, unas seguras y otras y otras fruto de la conjetura más o menos verosímil ya son conocidas¿.. Si sabemos y todos estamos de acuerdo en que lo copió -excepto unos folios- y lo ilustró con «pinturas» el monje Magias, no todos admiten que lo hizo en San Miguel de Escalada. Entiendo que el propio Magias lo aclara cuando en el Colofón -ese desahogo personal con que solían cerrar su trabajo estos calígrafos, hartos de copiar lo que habían escrito otros- se dirige a los monjes del monasterio en estos términos que a continuación traduciré: Pero esta frase nos dice más. Nos dice, a mi juicio, que el propio Magias no sólo escribía «aquí, en el monasterio de San Miguel», sino que a la vez era abad de monasterio. Admitamos, no obstante y como hipótesis, que nuestro calígrafo no perteneciera al monasterio de San Miguel a donde en este caso habría sido llamado para copiarles el códice que nos ocupa. Lo que sí sabemos también es que no pertenecía a la comunidad del monasterio de San Salvador de Tábara como un monje ordinario, sino en calidad de «converso», «reconvertido» diríamos hoy. Esto lo sabemos por su discípulo Emeterius que así lo describe además de llamarlo «verdaderamente dichoso», «maestro mío», etc. Es cierto que nuestro Magias trabajó en Tábara hasta el ¿.. del año 968 en que muere y deja inacabado otro códice, el hoy conocido como Beato de Tábara y que allí fue enterrado en «sarcófago», al que probablemente pusieron la inscripción cuyo fragmento se conserva hoy en la iglesia de Santa María de Tábara. Precisamente de su labor inacabada en Tábara y continuada por su discípulo Emeterius, se deduce que ni él ni su discípulo pertenecían a aquel monasterio. Parece claro que maestro y discípulo hubieron de convivir largo tiempo para que el uno pudiera ejercer su labor docente y, el otro, su labor discente. Labor desempeñada con eficacia toda vez que el discípulo reconoce cuánto le debe al maestro y que va a echar mano de los conocimientos adquiridos del maestro para continuar su labor. Pero también queda claro que Emeterius no estaba en Tábara -«me llamaron, me hicieron venir»; queda claro, incluso que era la primera vez que estaba en aquel monasterio, cuya torre «alta y lapídea» le sorprende sobremanera. Parece evidente que maestro y discípulo habían convivido y trabajado en otro lugar, que no en Tábara. Dos años más tarde, a los cuatro de haber muerto el maestro, Emeterius y sus colaboradores Senior y En, ésta pintora, concluyen otro Beato , el hoy conocido como Beato de Gerona por conservarse en el Museo de aquella catedral, Sin más argumento que la supuesta vinculación de Emeterius al monasterio de San Salvador de Tábara, se viene adscribiendo este Beato a aquel monasterio. Nuevamente hemos de acudir al Colofón del Beato para deducir, en el peor de los casos, que también el Beato de Gerona, el copiado y pintado por Emeterius y sus colaboradores, ha de adscribirse, muy probablemente, a San Miguel de Escalada. Desde luego, el monasterio donde trabajan estos artífices mantenía una vinculación especial con cierto Fernando Flaínez que, por aquellas fechas (975), había partido en campaña contra los sarracenos; no en vano se cuidan de consignar esta campaña en el mencionado colofón: quando¿. Ciertamente este dato por sí sólo no constituiría argumento de mayor peso, pero sabemos que en esta época -desgraciadamente no podemos precisar el año- el monasterio de San Miguel de Escalada mantenía estrecha relación con cierto renombrado guerrero llamado Fernando; relación tan estrecha como para ser enterrado en el monasterio en sarcófago labrado en piedra en cuya cubierta ponen elegante inscripción alusiva. Desgraciadamente, de ella no nos llegó más que un fragmento, la primera mitad aproximadamente; en la otra mitad figuraría sin duda la filiación de nuestro fernando, de dónde venía, quizá, cuando murió y, sobre todo la fecha completa de su muerte. He aquí lo que nos permite saber el fragmento conservado: «Aquí descansa ¿..»

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