EL INVENTO DEL MALIGNO
Enigmas
TVE-1 HA ESTRENADO un programa que se llama Enigmas y que va de misterios. Lo dirige y presenta Javier Sierra, que es un periodista especializado en estas cosas. Parece una obviedad, pero, como nadie se da por aludido, habrá que insistir en ello: el primer canal público de España no tiene un programa dedicado a la educación, no tiene un programa de divulgación científica, no tiene un programa de divulgación histórica, rarísima vez emite series documentales, sólo tiene un programa de debate político (y altamente discutible) y no tiene un programa de debate social, pero a partir de ahora ya tiene, entre otras cosas, un programa de género paranormal. Eso es TVE. La idea no es mala, el programa no es malo, Sierra no es mal fichaje; lo malo es que un programa así entre en las prioridades de TVE, con la cantidad de lagunas que tiene en otros terrenos mucho más esenciales para un canal público. Hablemos ahora de Enigmas . Este programa, según parece, tenía que haber ido a Antena 3; esa era la intención inicial. Ha acabado en TVE por esas vueltas que da la vida. Iba a emitirse en el prime time ; ha acabado en el late night de los viernes porque la vida, en efecto, da muchas vueltas. El género paranormal es, como todo el mundo sabe, un territorio muy delicado. Hay fenómenos paranormales, eso es una evidencia. Buena parte de ellos pueden explicarse; otros, no. Estos últimos se prestan a todo tipo de interpretaciones, a cual más descabellada. A partir de aquí, entramos en el bazar de la superchería y en los mares del delirio. Para el comunicador que se dedica a estos temas, lo paranormal es una veta inagotable: como son cosas sin explicación, cualquier explicación es posible. La credulidad popular asigna al fenómeno paranormal un significado arbitrario que varía con el tiempo: lo que hace cuatrocientos años se veía como obra del demonio, hoy se interpreta como huella extraterrestre; a lo que se tomaba por milagroso prodigio, se le aplican hoy perspectivas paracientíficas como lo de los universos paralelos y todas esas cosas. Dentro del capítulo de la credulidad popular, ocupa un lugar específico el hombre en quien se deposita esa credulidad, es decir, el que cuenta los misterios. Jiménez del Oso, J. J. Benítez o Iker Jiménez encarnan tres tipos distintos de depositario del Gran Secreto. Sierra entra en la nómina con una personalidad igualmente distintiva: la del joven sabelotodo de ademán doctoral que penetra en los misterios con aire de objetividad informativa. ¿Es posible la objetividad en algo cuyo objeto es inaprensible? No, evidentemente, pero en eso consiste el juego. Un buen programa, tal vez. Pero absurdo en TVE.