Diario de León

| Reportaje | Patria o muerte |

Aprender a ser revolucionario

Steven Soderbergh, que ve imposible hablar sobre «El argentino» porque la experiencia «ha sido demasiado intensa», recuerda que España será el primer país que verá el filme

El actor cubano Vladimir Cruz y el español Unax Ugalde

El actor cubano Vladimir Cruz y el español Unax Ugalde

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Carlos del Amo - efe | madrid

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El director Steven Soderbergh huyó desde el principio de las «escenas típicas explicando el porqué de las cosas» en El argentino , la primera parte de su obra sobre el revolucionario Ernesto Guevara, de la que aún no puede hablar objetivamente «porque la experiencia ha sido demasiado intensa». Tras siete años de investigación para explorar con detalle la vida de este mito y un rodaje en Puerto Rico y Nueva York, entre otras localizaciones, la película se estrena el viernes en España con el actor y también productor Benicio del Toro, quien obtuvo el premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes por este papel. «Lo que ocurra en España el viernes va a ser muy importante, porque es el primer lugar donde se va a ver la película. Si no hay apoyo de la crítica se quedará sin público, y entonces será imposible para otra persona que venga detrás mío hacer una película de este tipo», advirtió ayer el director en la presentación del filme, en la que ha alabado el trabajo del compositor español Alberto Iglesias en la banda sonora. El responsable de cintas como Traffic u Ocean's Eleven ha dividido la historia en dos partes, la primera de ellas, El argentino , desarrolla la campaña revolucionaria en Cuba, a partir del encuentro en México del Che y Fidel Castro. Guerrilla es la segunda parte, que se estrenará en unos meses, aún por precisar, y se desarrolla en Bolivia, donde el protagonista encontró la muerte. Se trata de dos filmes muy distintos, porque «las dos historias representan dos campañas completamente diferentes. Tienen una energía y un impulso diferente», puntualizó el realizador. También quiso que fuera una película en español, cuestión que no ayudó a encontrar financiación en Estados Unidos, al igual que su contenido. «No creo que me cause problemas el contenido político de la película -declara-. Además del hecho de estar rodada en español, el contenido sí que era una preocupación y nos decían que podía generar alguna controversia indeseada; pero yo creo que como ejercicio capitalista, la película encontrará su público; hay mucha gente que tiene curiosidad por el Che, especialmente los jóvenes». Sobre la situación en Cuba, Soderbergh opina que es una «pregunta imposible de responder» y así lo argumenta: «En 50 ó 100 años, Cuba puede ser tan diferente que lo que hicieron Ché y Fidel nos parezca irrelevante. Además, es una historia que se está escribiendo y como artista no sé cómo interpretarlo, por eso no aparece en la película».

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