Diario de León
Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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EL ASUNTO del fin de semana han sido las declaraciones de la Reina a Pilar Urbano. El viernes noche nos lo sirvieron, con cierto aire de timo de la estampita, en el Dónde estás, corazón, de Antena 3. Y el sábado por la noche volvían a servírnoslo, pero esta vez en serio, en La Noria. de Telecinco. Aquí hemos puesto a La Noria como chupa de dómine en incontables ocasiones (y creo que con justicia), pero lo Cortés no quita lo Hernán, como decía el otro, y ahora hay que proclamar con toda la nitidez posible que el programa de Jordi González en Telecinco examinó el tema precisamente como había que hacerlo en un programa de estas características: con una entrevista seria con la autora, con profesionales adecuados, con preguntas razonables y con argumentos a la altura de la cuestión. Después, el espectador podrá juzgar que tal o cual pregunta ha sido necia o profunda, que tal o cual reflexión ha sido boba o inteligente, pero eso ya forma parte del campo de la libre opinión: aquí no hablamos de lo que piensan los colaboradores de un programa, sino del tratamiento que un programa da a un asunto concreto. ¿Dónde estuvo la gran diferencia entre lo que vimos el viernes en Cantizano y lo que nos ofreció González el sábado? Esencialmente, en el contexto, en la puesta en escena y, efectivamente, en el tratamiento. No es lo mismo dejar un asunto así en las manos de Pilar Eyre y Mariñas que ponérselo a Pilar Rahola y Alfredo Urdaci; los primeros son estrictamente periodistas de lo rosa (y lo amarillo) y los segundos se manejan con soltura en la información política y social. El resultado, inevitablemente, acusará la diferencia. Tampoco es lo mismo sacar a Pilar Urbano en la honda madrugada, y cuando aún no habían desaparecido de la pantalla las vaharadas tóxicas del novio de Falete, que hacerlo después de una entrevista con Belén Esteban (pese a todo). Por supuesto, Dónde estás corazón podrá decir que es cuestión de formato: el de Antena 3 es un programa estrictamente rosa, mientras que La Noria trata de jugar a dos (o más) barajas, y frecuentemente hace trampas. Muy cierto. Pero, dado el calado del argumento, ¿alguien habría protestado si Antena 3 hubiera modificado para la ocasión el plantel de analistas? No lo creo. Por otra parte, La Noria se preocupó mucho por marcar la diferencia entre el contenido rosa (lo de la Esteban) y el contenido político (lo de la Reina), administrando bien las pausas, los tiempos, el cambio de atmósfera. A partir de ahí, uno puede pensar que el enfoque de Jordi González y Gloria Serra fue más o menos capcioso, más o menos honesto. Eso, en todo caso, da igual a efectos «técnicos». Y lo medular es esto: se dio el tratamiento correcto a un asunto importante. Nada más que decir.

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