| Reportaje | Ocho décadas no es nada |
Vivimos con ellos
Tintín celebra hoy su ochenta aniversario. El célebre reportero apareció por primera vez en la revista «Le Petit Vingtième» de la mano del dibujante belga Georges Remí, conocido como Hergé

El infatigable reportero Tintin y su inseparable perro Milú. Debajo, Haddock y Hernandez y Fernández
león
De
al Castillo de Moulinsart, con el tesoro de su ancestro el caballero Francisco de Adoque consiguió Archibaldo Haddock, el inmarcesible capitán Haddock, el mejor «insultador» del mundo, adquirir la célebre mansión y, de paso, hacerse con los servicios (encarcelados ya los «malísimos» hermanos Pájaro) del impecable mayordomo Néstor.... «¡Diga! ¿Qué? No, señora, ¡no es la carnicería Sanzot!»... Y así hasta el infinito, sin perder un ápice de compostura, por mucho que la tal señora siguiese llamando, insistentemente, al 421 de Moulinsart... en lugar del 431 de Sanzot.
Así que, de Moulinsart a China, de
a las
, del
a
, la pareja, el tándem Haddock & Tintín, catalizados por Milú -”«no soporto a esos bichos que hablan»-” el único fox terrier capaz de poner un punto de cordura en la histriónica vida de nuestros héroes.
De su mano y de la de todos los «teloneros» nacidos del lápiz de Georges Remí,
Hergé, secundarios de lujo ellos -”ya se sabe que lo mejor de Tintín... no es precisamente Tintín-”, luchamos contra los primeros narcotraficantes de la era moderna a bordo del Karaboudjan -”
contra la adulteración del petróleo -”
navegamos rumbo a
, conseguimos restituir monarcas en su trono -”E
-” y hasta involucrarnos en la guerra fría -”
-” o, «...un gran paso para la humanidad», pisar la luna veinte años que lo hicieran Armstrong, Aldrin y Collins.
Y así, redactar -”nostros, los lectores-” las mil y una crónicas tan misteriosas como
., de las que nunca en su larga vida de 23 sugestivos álbumes escribiera una línea ni enviara un cablegrama... el más famoso de los reporteros que en el mundo han sido. Puede que, como Archibaldo Haddock, también nosotros nos hayamos sentido heridos por los «trinos» de Bianca Castafiore, el
empeñada ella en hacerse con los favores del irreductible marino... nadie como él, entrañable borrachín y pendenciero, para expresar el espíritu de la aventura.
Aunque Haddock no lo quisiera, ni siquiera lo pretendiese, él es el auténtico protagonista.