Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | JOSÉ JAVIER ESPARZA

Galgos

Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

Creado:

Actualizado:

CIFRA sorpresa en la parrilla de La 2, el viernes por la tarde: Jara y sedal, el programa de caza y pesca, llegó a los 770.000 espectadores con una cuota del 7,5%; eso después de que las bonitas Rutas por Cantabria rozaran el millón de televidentes. Es un registro récord. El tema de Jara y sedal era atractivo: el campeonato nacional de galgos, que ha celebrado su septuagésimo primera edición. Gloria y laureles para Jara y sedal: no es fácil mantener en antena un programa divulgativo sobre una materia tan alejada de la vida televisiva. Y si el protagonista es el galgo, más laurel. Gran animal, el galgo. Corre que se las pela, como es bien sabido. Yo conocí a un tipo que se compró un galgo; un bicho precioso.

Quiso exhibirlo en la finca de un amigo, en la sierra, y nos convocó para que admiráramos la velocidad del perro. Lo trajo en una caja llena de agujeros. Gran expectación. Ocho personas en torno a la caja. El perro, dentro, jadeando. El ufano galguista abrió la jaula. El animal salió corriendo como una exhalación. Un espectáculo portentoso: ¡qué rapidez! Era un prieto haz de músculos agitados hasta el vértigo. Pronto el haz de músculos fue un minúsculo punto en el horizonte. Después, nada. El galgo corrió y corrió hasta perderse de vista. De vista y de todo lo demás. Nunca más se supo nada del galgo de mi amigo. Sin duda es un comportamiento anómalo para un galgo -al menos, para un galgo bien educado-, pero no deja de ser uno de esos episodios que la vida te regala a modo de alegorías. A saber: la velocidad sirve de poco si no sabes adónde vas y, por tanto, si no sabes cuándo parar. Hay programas de televisión que parecen aquejados por el síndrome del galgo de mi amigo: corren, corren, corren, nos dejan a todos maravillados por su velocidad y, acto seguido, deja uno de saber adónde van. A muchas series españolas recientes les ha pasado eso (también a alguna serie americana, como Prison break ): que pierden el norte y sólo se preocupan por correr. Otros productos corren tanto que las cadenas, enceladas, suben las apuestas y sólo se afanan en que el bicho siga corriendo; resultado: el galgo se cansa. Eso le pasa a Escenas de matrimonio, que ese mismo viernes de autos, en una sesión propiamente maratoniana de dos horas, dos, cosechaba una pobre cuota de pantalla del 13,3%. Y si no se cansa el galgo, el que se cansa es el público, hastiado de ver siempre la misma carrera...

tracking