OPINIÓN | VERÓNICA VIÑAS
¿Y el Cervantes?
LA HISTORIA de Victoriano Crémer, así como la del propio Gamoneda -”hoy ya, al fin, reconocido-” es la de dos grandes olvidados. Y aunque ser un poeta maldito -”que no es su caso-” tiene mucho de emoción y misterio, es la suya una escritura de renuncia. Poesía en solitario. Verdad desnuda. Pero es hora de que se reconozca el gran talento. Que habita siempre en personajes humildes. Crémer merece el Cervantes.