Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | JOSÉ JAVIER ESPARZA

Stephanie

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JOSÉ JAVIER ESPARZA
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NOTICIA terrible: una cadena de televisión decide echar el cierre a una serie y su protagonista va y se suicida. La protagonista era Stephanie Parker, de veintidós años. La serie, Belonging , de la BBC de Gales. Tras largos años en pantalla, la cadena decidió concluir la historia y cerrar la serie. Dos días después de la emisión del último episodio, el cuerpo de Stephanie aparecía ahorcado en Pontypridd, al sur de Gales. Fuentes de la BBC han asegurado que hay una relación directa entre la cancelación de la serie y el suicidio de Stephanie. Lo primero que se le viene a uno a la cabeza es establecer un mecanismo de causa-efecto y responsabilizar a la crueldad televisiva por esta muerte. Pero no generalicemos: ni ese comportamiento es frecuente, ni los actores tienden a poner fin a sus días por un revés en las tablas, ni las cadenas de televisión ocasionan este tipo de efectos con sus decisiones sobre la «parrilla». Con toda seguridad en el suicidio de esta muchacha han intervenido motivaciones personales, probablemente derivadas de una fragilidad psicológica enfermiza. No estamos tanto ante un problema televisivo como ante un luctuoso caso clínico. Pero el caso de Stephanie Parker mueve a reflexión por otro aspecto que sí está relacionado con el mundo del -˜show-business-™ en general y de la tele en particular, a saber: los peligros que acechan a los niños-artista, a esos ídolos de la pantalla que emergen envueltos en fama a muy corta edad y que, a partir de ese momento, empiezan a vivir una vida artificial y vicaria, enteramente sustentada sobre el éxito de audiencia y sobre el aplauso ajeno. Esta chica, Stephanie, era famosísima desde que tenía quince años. Su fama surgió precisamente en esa serie, Belonging , que cuenta las tribulaciones de una familia-tipo, los Lewis. Desde esa edad, y a lo largo de siete años, Stephanie creció con Belonging , donde interpretaba a un personaje llamado Stacey Weaver. Durante todo este tiempo, el público vio a Stacey/Stephanie crecer, dejar de ser una niña, hacerse una mujer, después convertirse en madre soltera El temperamento del personaje iba, además, cobrando aristas, girando hacia un carácter cada vez más turbulento. Es imposible no pensar que Stephanie se había convertido ya en Stacey. La actriz había hecho papeles en otros programas -” Casualty , The Bill -”, pero su mundo era Belonging .

Y terminado el mundo de Belonging , parece verosímil que Stacey pensara que su propio mundo había terminado ya. Una reacción patológica, sin duda. Pero ¿acaso no es patológico el propio hecho de coger a un adolescente y construirle una vida ficticia? Hace poco nuestra tele nos contaba el caso de Marisol. La tragedia de Stephanie ha llegado más lejos.

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