EL INVENTO DEL MALIGNO | JAVIER MARTIN DOMÍNGUEZ
En-tele-quia
LA TELEVISIÓN pública estatal vive tiempos de zozobra, metida en el triángulo de las Bermudas de la revolución digital, la crisis publicitaria y los decretos del Gobierno. El denostado ente, transfigurado en Corporación, puede acabar transformado en una mera -˜entelequia>-™ Aquel buenismo del evaporado informe del comité de sabios se quedó en una mera reducción de plantilla, que no ha venido acompañada de un sistema de financiación que se va improvisando al albur de la crisis.
El penúltimo capítulo, el de la lógica eliminación de la publicidad, se anuncia tan urgente como para septiembre, sin esperar siquiera al cierre habitual del ejercicio de una empresa.
La razón se adivina simple: evitar la quiebra de la televisión estatal en un año sin más dinero en los Presupuestos Generales del Estado y sin ingreso publicitario suficiente a la vista. Sería el segundo ejercicio en pérdidas bajo amenaza de cambiar al equipo gestor.
Como si fuera un conjuro, eliminar los anuncios en la estatal resolvería al mismo tiempo la economía de las cadenas privadas, el desequilibrio presupuestario de la primera y la lógica política de no mezclar al aparato del Estado con la publicidad. Produce sonrojo mirar en el retrovisor para recordar que fue el socialista Calviño el que fio toda la financiación de la pública a sus recursos propios, sin subvención, lo que llevó al desastre del gigantesco endeudamiento.
Desde el mismo partido se utiliza años más tarde el camino opuesto: financiar RTVE con recursos externos, vía Estado y canon a empresas, aunque con un presupuesto tipo que sigue sin saberse. El mismo viaje sin sentido que llevó al ente a no comprar la Liga de Campeones, para adquirirla la Corporación tres años después, y prohibirse su futura compra con las nuevas restricciones sobre derechos deportivos. ¿Se revenderá ahora a las privadas para no abultar el déficit o se preferirá su gancho electoral? Víctima del enredo político y la lógica del mercado, la televisión estatal parece encaminarse hacia su agujero negro en una odisea a golpe de decreto .