opinión | el invento del maligno
Máquinas de mirar
La nueva ficción de Telecinco, protagonizada por Alicia Borrachero y Gustavo Salmerón competirá desde hoy con «Física o química» y «Comando actualidad»
L o ha visto todo el mundo, como suele decirse, y más tratándose de un éxito de audiencia: una multitud no encrespada, sino más bien entre soliviantada y chanzuda, proyectaba sobre el presidente Zapatero un aluvión de silbidos y abucheos en los actos de la Fiesta Nacional. Hubo silbidos antes, cuando Zapatero llegó, y después, cuando se marchó. Y los abucheos no mojaron sólo al presidente, sino también a la vicepresidenta De la Vega. Del mismo modo que se habla del «tradicional desfile» en estos casos, habrá que empezar también a hablar de la «tradicional pitada a Zapatero» antes y después del desfile de las Fuerzas Armadas. Los comentaristas políticos dedicaron todo el día de ayer a desgranar el asunto. Pero, desde el punto de vista televisivo, lo relevante no es el hecho ni lo que pueda significar, sino que TVE, esta vez, no lo silenció. No sólo no lo silenció, sino que lo mostró bien clarito y, después, lo colgó en la portada de su web, para que todo el mundo lo viera a plena satisfacción. Luz y taquígrafos, como suele decirse. Y más aún: la Pública -"que tenía, recordémoslo, la exclusiva de la señal-" ofreció también las imágenes y los sonidos de la conversación de Zapatero con Gallardón y Esperanza Aguirre, ese momento en el que el alcalde de Madrid, siempre tan obsequioso, reprobaba la «mala educación» del gentío por no saber distinguir un acto de Gobierno y un acto de Estado, en singular bizantinismo. Los mal pensados elucubrarán que, de no existir tales declaraciones de Gallardón -"verso suelto del PP, como él mismo se definió una vez-" respaldando al presidente, TVE no habría servido las imágenes.
También podrá decirse que esta vez la pitada era tan monstruosa que taparla habría sido un escándalo de dimensiones siderales. Pero éstos no son más que juicios de intenciones. El hecho es el que es: TVE mostró sin tapujos una escena claramente contraria al Gobierno. Como venimos de varios años consecutivos en los que TVE ha silenciado escenas del mismo género (también pitadas a Zapatero en los desfile del 12 de octubre), e incluso ha llegado al bochornoso extremo de censurar los prolegómenos de una final de la Copa del Rey de fútbol, la actual transparencia no deja de ser noticia. Y buena noticia, sin duda. Ahora los opinadores tratarán de interpretar lo sucedido, y no cabe descartar que algunos de ellos emprendan una hilarante carrera por aportar la explicación más descabellada posible. Esto, en todo caso, forma parte del catálogo de las cosas accidentales. Aquí lo importante debe ser esto otro: TVE ha hecho lo que debe. Por fin. Esperemos que se convierta en norma general de conducta de nuestra televisión pública.