Entrevista | gonzalo de castro | actor
«Todos tenemos un Mateo dentro»

El actor Gonzalo de Castro, protagonista de la serie «Doctor Mateo».
Gonzalo de Castro resalta que la televisión es una selva en ese sentido, pero también el medio que le dio popularidad y prestigio a partir de su paso por la célebre comedia 7 vidas. Acaba de recibir el Ondas al mejor actor de televisión por la serie grabada en Lastres y basada en el original británico Doc Martin, en la que da vida al médico huraño de forma impecable. Parece que habrá Doctor Mateo para rato porque la ficción de Antena 3 se encuentra en su mejor momento: el domingo fue líder en el horario estelar (3,2 millones y 17,6% de cuota de pantalla), venció a Sin tetas no hay paraíso y, por primera vez, a La película de la semana de La 1.
-El Ondas le habrá dado energía para seguir adelante.
-Sí, estos premios te insuflan, para tu ego son una maravilla, y, evidentemente, refuerzan la apuesta que hemos hecho por esta serie.
-¿Cómo ha construido el personaje, basándose en el original británico «Doc Martin» o ha ido por libre?
-He ido por libre. Vi el primer capítulo de la británica por encima, pero lo dejé porque contamina, mimetizas cosas que no son de tu cosecha. Francamente, entendí que querían un personaje atildado, estiradísimo y todos tenemos un Mateo dentro, un ser soberbio, de lo que se trata es de buscar el hueso y sacarlo de ahí. Además, es un tipo muy divertido, muy peculiar. A veces puede ser desagradable pero es un señor con una educación, con una manera de entender la vida, la medicina, que a veces pasa por un filtro un poco conservador pero también le hace elegante. Me gusta, no copia tópicos.
-¿Y se ha producido algún efecto de contagio con el personaje?
-Uno aporta la parte del chasis, me estiro un poquito. Uno tiene la percha, solo que hay que darle elegancia y moverla bien.
Y en el físico, yo también procuro andar erguido por la vida, no me sale otra cosa, porque es una herramienta estupenda para defenderte.
-En la última trama todo parece resolverse. El doctor Mateo se cura de su fobia a la sangre, termina su tensión sentimental y está a partir un piñón con Adriana (Natalia Verbeke), está menos huraño ¿Qué queda por ver más?
-De momento parece que ha llegado a buen puerto, que se ha relajado, pero Mateo es Mateo y en los próximos capítulos vuelve a sus andadas, porque si no la serie no tendría recorrido. Y en la vida también hay idas y vueltas. El acierto de la serie ha sido que respira el paisaje y el paisanaje dentro del mundo rural, te coloca emocionalmente en ese pueblo y le pone una temperatura distinta a lo que es estrictamente un plató, con aire fresco. Doctor Mateo cuesta mucho cada capítulo, pero se nota porque se da calidad.
-¿Cómo ha cambiado la ficción desde «7 vidas»?
-Tenemos la oportunidad de hacer series como esta, de ponernos más europeos o norteamericanos. Estamos entrando en una manera de entender la ficción española que elimina tópicos manidos. Aunque está claro que el momento no es el ideal porque la crisis afecta a todos los gremios y a nosotros nos ha tocado. Otro problema, además, es la poca paciencia de las cadenas y del público porque hay series de muy buena factura que no han aguantado dos asaltos.
-La televisión ha sido un medio importante en su carrera.
-O sales en la tele o no existes. Un día sales en una serie como 7 vidas, que fue un cañonazo, con un papel que cayó en gracia, y de repente empieza a sonar el teléfono. La televisión me ha dado un lugar y me sigue dando de comer, espero que para muchos años porque es una cantera de trabajo maravillosa.
Y además, puede compaginarla con el teatro ¿Aguanta el cuerpo?
Pues sarna con gusto no pica. El teatro me da vida, es un trabajo para el alma.