Reportaje | marcelino cuevas
Una naturaleza inventada
El leonés Elías Benavides expone sus obras en el Centro Cultural Caja España

Benavides ante uno de sus grandes cuadros
Ambiente de día grande en la sala de exposiciones del Centro Cultural de Caja España. Elías Benavides recibe con una amplia sonrisa a los visitantes que acuden a ver su nueva exposición, una larga serie de grandes cuadros en los que pretende reconstruir su visión interior de la naturaleza. Pueden representar un cálido atardecer en Venecia, un frío amanecer ante el mar asturiano, o las puertas misteriosas de un infierno tremendamente rojo. Naturaleza: visiones interiores de un mundo presente, pero imposible.
Elías habla animadamente con otro pintor, Alejandro Vargas, compañero de vanguardias a mediados del siglo pasado. «Yo -"dice Elías-" soy un pintor demasiado rápido para pintar con óleo, empleo los acrílicos y a veces lo hago con gouache, añadiendo un capa de alkil. Y siempre con brocha y espátula, los pinceles apenas los empleo». Le respondía Vargas: «Creo que mezclando el gouache con alkil te queda más estable. Incluso he descubierto la fórmula para que funcione sobre la tela».
«Estos paisajes no se refieren a sitios concretos -"explica el artista-" son paisajes imaginarios. Porque, como decía Lucio Muñoz, si yo pinto un paisaje que ya existe, lo que hago es otro paisaje. Es una idea de los pintores como nosotros». Vargas, autor también de enigmáticos escenarios pictóricos, asiente convencido.
No al efectismo. Joaquín Villalba, otro pintor leonés cuya vida profesional se cruzó hace ya muchos años con la de Elías Benavides, recuerda viejos tiempos con el artista y comenta la exposición que este verano realizó en esta misma sala. A Elías no le cuesta hablar de los secretos de su obra: «Yo parto de una mancha de color y voy construyendo sobre ella, como hacen casi todos los pintores. Al final sí que doy algún trazo con el pincel, algún detalle, pero no demasiados porque si no te das cuenta empiezas a poner efectismo en el cuadro-¦ y eso es lo que no quiero».
En esta ocasión sus obras tienen una gran variedad de colorido, como si el artista no quisiera dejar ninguno fuera de su obra. «Empleo toda la paleta, los colores se hicieron para usarlos. Muchas veces domina la forma y me exige meter un color determinado, pero la imaginación es infinita y los tonos de color ilimitados».
Benavides ha dejado de llevar a sus exposiciones los maravillosos libros que, sobre todo en su etapa veneciana, realizaba. «Sigo pintándolos, pero hay que presentarlos en una urna, con lo que ya pierden lo fundamental, que quienes los contemplan puedan pasar las hojas deteniéndose donde prefieran, y es que un libro en una urna es como un canario en una jaula. Otra solución sería dejarlos sin protección, pero se deteriorarían. Por eso, aunque siguen ahí, he dejado de mostrarlos».
Vargas, que sigue la conversión, comenta esta nueva etapa del artista. «Creo que está en un momento muy interesante, estos cuadros no se asemejan prácticamente nada a lo último que había visto suyo. Creo que está inmerso en una nueva y apasionante aventura. En cualquier arte es importante no pararse nunca, de vez en cuando hay que enfrentarse a un nuevo desafío, como está haciendo Elías en este momento».