Diario de León

Reportaje | A. Barreñada | LOS SITIOS DE LA LUCHA LEONESA

¿Hay dónde luche?

Así son los lugares de que dispone la lucha leonesa para su práctica. León contará, con cargo alPlan-E del presidente Zapatero, con un luchódromo que se levantará junto al Pabellón La Tor

Gradas del corro de Gradefes

Gradas del corro de Gradefes

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El espacio de juego tradicional y espectáculo en la lucha leonesa no requería de excesiva tramoya en su configuración sobre el prado. A partir de 1969 se comenzaron a construir instalaciones permanentes y específicas (aunque elementales) para su práctica y seguimiento, hecho que se integra en el amplio proceso de deportivización del antiguo luche.

«También hay que destacar entre los espacios de deportes tradicionales los variados espacios a cubierto que se han construido en la provincia de León para la lucha leonesa (Aluches), modalidad, con gran número de practicantes y seguidores en la provincia» ( sic ), señalaba la Junta de Castilla y León en su Censo de Instalaciones deportivas de 2005 .

Diez años antes, un trabajo realizado por José Antonio Robles Tascón, entre los suyos como licenciado en Inef, analizaba la situación de los corros de aluches, dentro de lo que formalmente se caracteriza como «espacios deportivos no convencionales». En ese trabajo se resaltaba la importancia de dichos espacios, no sólo en lo referente a deporte y juegos populares (-¦), sino también respecto a la tendencia actual de la práctica deportiva, sin olvidar el referente clave de lo que se conoce como Dinámica de los Lugares («lugares de encuentro que simbolizan algo para quienes los utilizan»). El Elegante catalogaba como «corros estables» en ese momento los de Boñar, Gradefes, León, Mansilla de las Mulas, Riaño, Villafañe y Villafruela del Condado -"en el caso de la Villa del Negrillón, aun no contando con corro «de obra», el montaje para los luches se mantenía de forma permanente en el lugar a ello destinado-". A esas estructuras fijas, «pequeños estadios», añadían la de Vegaquemada Cesáreo López y Mª Antonia Flórez en su Lucha leonesa de hoy . En la tesis doctoral del propio Robles Tascón ( La lucha leonesa o aluches. Origen y desarrollo de un viejo deporte-¦ ), el de Campohermoso había hecho un amplio estudio histórico de todas las facetas que integran el juego-deporte-cultura leonés. En lo referido al «sitio de la lucha», reunió extensa documentación, especialmente del XIX y comienzos del XX, en la que figuraban como lugares utilizados para el corro, además de las ubicaciones rurales tradicionales, escenarios de lo más variado: plazas de toros portátiles (como la del Petardo que en 1931 contempló la gesta del Sastrín ), el Corral de la Venta de Ramoniche en Nava, carpas de circo, el Teatro Principal, los sucesivos estadios de La Cultural y otros.

La lucha leonesa sigue desarrollándose hoy, en gran medida, en no muy diferentes instalaciones no convencionales. Incluso alguna vez se sigue compartiendo coso-corro, como en Valdepiélago. Para disfrutar los aluches pueden ser propicios los espacios urbanos más diversos, en los que pueda montarse un tapiz de lucha, donde pueda reunirse al grupo de espectadores que construyen corro. En la abierta geografía de los pueblos que viven y hacen vivir la lucha tradicional algo se ha ganado, indudablemente, con una estructura de gradas desmontables aportada por la Diputación provincial que reemplazan a elementos más rudimentarios. Sigue en debate la mejor oportuna suma de elementos que han de completar esa «puesta en escena». Sigue la lucha leonesa compartiendo espacios comunes con otros deportes, pabellones deportivos como el Palacio municipal de Saénz de Miera, el Margarita Ramos del Polígono 10 o el de La Torre en la ciudad de León, más todos los que por las tierras de Montaña y Ribera cobijan luches de invierno y de los días inclementes en que no basta la chaquetina.

Guardando la debida proporción por cuanto a número de luchadores que multiplica por diez a la leonesa y el ámbito geográfico por el que se extiende, cabe reseñar que la lucha canaria cuenta en la actualidad con 68 terreros, 65 de ellos a cubierto.

El más considerado de los espacios estables dedicados a la práctica de los aluches lo es, hasta la fecha, el corro de Riaño. Edificio llamativo, construido en tres fases desde la última década del siglo XX a principio del actual, obra del arquitecto Félix Compadre, en inicio tenía un fin distinto: completar el ferial ganadero de la nueva Riaño. Sobre el círculo de hierba natural se levantan sucesivas filas de gradas de piedra y apoyada sobre pilares de hormigón se dispuso la gran bóveda de madera y cristal. Cuarenta y nueve millones de pesetas, aportados por la junta vecinal, ayuntamiento, Diputación Provincial y Consejería de Educación y Cultura de la Junta se anotan en las cuentas municipales como coste.

El decano de los corros es el de Mansilla de las Mulas. «El 14 se septiembre de 1969 se inauguró oficialmente el corro cerrado de Mansilla de las Mulas», señalaban en su obra ¿Hay quién luche? , Olegario Rodríguez y Camino Gallego, y reseñaban que esa inauguración tuvo lugar con motivo de la celebración del II Campeonato de España de lucha leonesa, si bien, ya el corro del 15 de septiembre del año anterior -"se dice-", tenía lugar en el «recinto cerrado», que, se recuerda, costó la dimisión de un presidente de Federación. Se halla a pie de la Virgen de Gracia, en la confluencia de la calle Camino de Malillos con la que fuera primera, y única por mucho tiempo, llamada de Los Aluches ; hoy, ya tiene la ciudad de León su gran Avenida de Los Aluches, uniendo Bernesga y Torío a través del nuevo barrio de La Lastra. Recientemente se ha conocido el proyecto municipal para transformar el corro mansillés: 232.000 euros para la primera fase, acordados en pleno de mediados del paso mes de enero, con cargo principal a fondos del estatal Plan-E, y la palabra de la Alcaldesa Mª Paz Díez de invertir más de 300.000 para hacer de él «el mejor recinto de la Ribera».

A mediados de los años setenta logró Ángel Ferreras (entonces al frente de la Federación) poner en pie, al arrullo del Esla, el corro de Gradefes. Lo consiguieron también en años posteriores los pueblos de Villafañe y Villafruela. En el primero de ellos, lo hizo la Junta vecinal presidida por Segundo de la Madrid Modino (años 1978-79), llevándolo a cabo por la tradicional convocatoria de hacendera comunal. Hoy le han nacido los chopos de los aplausos al viejo corro que cayó en desuso. En el Condado fue decisiva la voluntad del alcalde Moisés García Jalón. Las actas del Ayuntamiento de Vegas dan cuenta de que en pleno de 10 de junio de 1985 se solicitaba a la Consejería de Educación y Cultura subvención para una «plaza de lucha leonesa en el Soto de Vegas» y de que se habían concluido las obras de la «plaza de lucha leonesa en Villafruela». Sin embargo, un año más tarde se hace constar la necesidad de contar con una ayuda para concluir la segunda fase del recinto de Villafruela y no fue posible emprender la de Vegas, a pesar de que el recordado gran alcalde cedía su huerta, el lugar habitual de los corros, para tal fin.

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