Diario de León

Balonmano. semifinales de la copa del rey

El Ademar lo borda y jugará la final

Con una exhibición de balonmano y una lección de garra los leoneses tumban al mejor equipo del mundo y se plantan en la final de la Copa del Rey donde hoy les aguarda el Barcelona

El Ademar fue una piña al final del partido para festejar el triunfo. Carou, Vega y Chernov, abrazad

El Ademar fue una piña al final del partido para festejar el triunfo. Carou, Vega y Chernov, abrazad

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georgino fernández antequera/enviado especial
León

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H a bía que hacer el partido perfecto para ganar al mejor equipo del mundo y el Reale Ademar lo bordó (26-24). Una defensa compacta como hacía mucho tiempo que no se veía dejó al equipo manchego en ocho goles en la primera mitad y una portería magnífica detuvo cinco de los once penaltis (nada menos) con que los árbitros castigaron a los leoneses. Pero además funcionó el contraataque y en ataque posicional no hubo notas discordantes. Con estos argumentos el Ademar mandó del minuto uno al sesenta y hubo momentos en que desarboló al Ciudad Real. Merecieron ganar porque pusieron más ganas y más ambición que el rival y el premio es el pase a la final de la Copa donde les aguarda el Barcelona. Será hoy a las 19.00 horas.

Pero antes hubo sesenta minutos de un gran balonmano donde brillaron los hombres de Jordi Ribera. Impenetrable. Así fue la defensa con la que el Reale Ademar desactivó el ataque del todopoderoso Ciudad Real en el arranque del partido. En ocho minutos los manchegos sólo fueron capaces de perforar una vez la portería de Alilovic y de un Álamo que ayer fue un coloso en los penaltis: detuvo tres de seis lanzamientos.

Cargando el juego sobre el pivote con un Castresana muy dinámico y buscando la espalda a la defensa 5-1 planteada por Dujshebaev, el equipo leonés mandaba y enviaba un mensaje claro a los manchegos: queremos jugar la final de la Copa. 8-3 reflejaba el marcador en el ecuador de la primera mitad.

La cosa marchaba. La defensa seguía siendo una roca y en buena lógica salían los contraataques. Krivoclykov hace así su tercer tanto y en el ataque siguiente Castresana pone la máxima ventaja: 10-3. Estamos al filo del minuto veinte. El Ciudad Real, el mejor equipo del mundo, sólo puede hacerle un gol a los leoneses cada siete minutos. Los gritos de «¡Sí se puede!» resuenan en la grada. Aginagalde no ha mojado, Entrerríos tampoco, Abalo lleva uno, Chema y Kallman también desaparecidos.

El Ademar juega con cabeza y con corazón. La consigna de no perder balones se sigue a rajatabla. Acaba la primera mitad: el Reale Ademar gana 15-8. El partido perfecto que había pronosticado Vega para poder ganar estaba saliendo.

Pero en el arranque de la segunda las cosas se complicaron. Los leoneses reciben un parcial de 0-5 y se les nota espesos en ataque. El Ademar recibe ahora su propia medicina. No perforan la defensa manchega y en el pivote Aginagalde está haciendo un siete. La renta de seis tantos baja a dos (15-13) y Ribera pide tiempo muerto. Es urgente volver a sentir el espíritu de los primeros 30 minutos. Por suerte un activo Doder acaba con la sequía. Se entra en una fase de toma y daca. Cada gol es contestado en la otra portería.

Pero al Ademar de ayer le empuja una fuerza extra. Aguanta el tirón, su portería responde (Álamo para otro penalti) y da otro tirón que le lleva a un 22-16 esperanzador. El objetivo sigue a tiro. Pasan los minutos y el orden en ataque y le seriedad defensiva mantienen la ventaja. A cinco minutos del final los leoneses mandan: 25-22. Alilovic le detiene a Parrondo un penalti vital. Queda menos de un minuto y el Ademar está uno arriba y tiene la bola. García Vega se la juega saca el brazo, bate a Sterbik y mete al Ademar en la final. Objetivo cumplido.

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