mundial de sudáfrica 2010
Pobre Carbonero
El periódico Times ya no es lo que era. A cuatro columnas, titular retorcidín y con foto manipulada han culpado a Sara Carbonero del gol de los suizos a Casillas. Big chorrada. Cuando un gran medio de comunicación mete la pata lo hace también a lo grande. Para esto no hay flema británica. No niego que la periodista pueda hacer bizquear al portero de nuestra selección, y hasta el de la casa de Serlock Holmes, pero en la intimidad. La noticia tiene el mismo fundamento que afirmar que Tom Jones, el Tigre de Gales , debe su voz a que fue abducido por una tuna de extraterrestres.
El de ellos es un amor correspondido, el guardameta no vive en la zozobra, en un ay mísero de mí, ay infeliz, dándole a la furtiva lágrima desestabilizadora. El rey de los porteros es un profesional. Primero jugar, después el philosophari . Lo mismo puede decirse de ella, ¿o es que ahora se le traban las crónicas?
Tranquila, Sara también a Yoko Ono la culparon de ser la causante de que se separasen The Beatles. Recientemente, leímos que una ejecutiva fue expulsada de Cytbank por ser demasiado sexy y desconcentrar a sus compañeros, a quienes mandaba yo -"a ellos y al comité de empresa-" a cierto sitio que yo me sé, a hacer ejercicios de concentración. La bobería es políglota, no hay idioma que desconozca, habla incluso las lenguas ya extinguidas. El artículo del Times , escrito por un Jack el Destripador del periodismo, podría explicarse como guerra psicológica, aunque la tesis más sencilla también nos sirve: big gilipollez. No todos van a ser Chesterton.
Pobre Sara Carbonero, acusada de ser la culpable de un gol, pero no de las paradas. Si el antaño oráculo de medios es hoy una versión gurkha de Sálvame , entonces ¿qué nos queda? El fútbol y el amor. Por ese orden, hasta que finalice
el Mundial.