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Tensión entre Alonso y Hamilton
La vieja rivalidad entre los dos enemigos florece de nuevo tras la polémica carrera de Valencia donde no se sancionó una ilegalidad del piloto inglés

La relación siempre tensa que mantienen Alonso y Hamilton se ha reabierto.
La v ieja rivalidad ha vuelto. Un episodio que parecía enterrado después de tres años de distancia física ha florecido de nuevo, como si nunca se hubiera disipado de la mente de los protagonistas. El estrés entre Alonso y Hamilton reapareció en el circuito de Valencia a propósito de un coche de seguridad que entró tarde y mal ubicado y una interpretación de la reglas siempre al albur de los comisarios en la Fórmula 1.
Alonso se quejó de que la Federación Internacional (FIA) retrasó deliberadamente la sanción a Hamilton (un paso por la calle de garajes como multa por adelantar al Mercedes de seguridad) y el inglés dice que se lo haga mirar, que él cumplió el castigo cuando se lo ordenaron y punto.
El español comunicó por radio interna a su equipo que Hamilton había cometido la infracción. Desde esa vuelta 10, después del accidente de Webber, hasta la 24 que se comunicó la multa al británico pasaron casi veinticinco minutos. Por eso protestó Alonso, por el excesivo tiempo que tuvo su rival para dar vueltas a toda velocidad y adquirir la suficiente ventaja para no perder su segunda posición al pasar por la multa del pit. Los comisarios tuvieron que localizar las imágenes en la realización, además de atender a otras situaciones de carrera -como la investigación a nueve coches por superar la velocidad permitida con el «safety» en pista- y comprobar que la infracción era real. Hamilton superó el castigo sin daño. Siguió segundo. Y, obviamente, este lunes no protestó. «Recibí mi castigo. Es mucha pérdida cruzar el pit a 60 kilómetros por hora. Pero volví a salir segundo. Esas son las reglas de las carreras y todos tenemos que aceptarlas».
No es así cómo lo vio Ferrari. La escudería italiana respaldó completamente a Alonso. Luca di Montezemolo, el presidente de Ferrarfi, fue el más contundente: «El resultado fue falseado. Ferrari, que se mostró competitiva en el Gran Premio de Europa, pagó con un precio demasiado alto el respeto a las reglas, mientras que los que no lo hicieron fueron penalizados de modo inferior al daño sufrido por quien las ha respetado. Es un hecho gravísimo que sienta peligrosos precedentes, arrojando som bras sobre la credibilidad de la Fórmula 1. Estamos seguros de que la FIA analizará a fondo lo sucedido, adoptando las decisiones necesarias», manifestó.