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León

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Jabulani

El villano común de todos los porteros es el balón `Jabulani´, palabra zulú que significa `celebración´. Pocas veces una pelota había concitado tantas críticas generalizadas. Hasta los científicos de la NASA terciaron en la polémica para dictaminar que su recorrido se vuelve impredecible cuando viaja a más de 72 kilómetros por hora. La imprecisión de las trayectorias también se vio incrementada por la altitud de algunos estadios sudafricanos que, como los de la capital, Johanesburgo, se encuentran en torno a los 1.700 metros. Ante la virulencia y unanimidad de las quejas, el secretario general de la FIFA, Jerome Valck, se ha comprometido a que el balón sea examinado después del torneo.

Maradona

«Esto es una trompada de Muhammad Ali, no tengo fuerzas para nada». Con esta derrotista frase se fue Diego Armando Maradona del estadio Green Point de Ciudad del Cabo tras la goleada de Alemania (4-0). Ese día quedó al descubierto el disparatado capricho del `dios´ argentino, la construcción artificial de un once plagado de centrales y delanteros pero con un solo centrocampista natural: Mascherano. La principal víctima de ese remedo de equipo partido por la mitad fue Messi, hijo devorado por Saturno, que se quedó sin anotar en el Mundial del que estaba llamado a ser la gran figura porque su padrino lo puso en posiciones muy alejadas del área. El Pelusa mandó al museo a Pelé, se metió con la arrogancia francesa de Platini y exigió pedir perdón a los periodistas argentinos sin llegar a recordarles su condición de mamíferos. Pero a la hora de la verdad Thomas Müller, un mozalbete al que meses antes había confundido con un recogepelotas, y sus amigos de la rejuvenecida Alemania hicieron que Argentina y Messi lloraran por su culpa.

Cristiano Ronaldo

Un escupitajo en dirección a la cámara de televisión que le acompaña hacia los vestuarios del estadio Green Point de Ciudad del Cabo es la última imagen del nefasto Mundial de Cristiano Ronaldo. El capitán de Portugal ni siquiera estuvo ese día de la derrota en octavos ante España a la altura de sus galones y eludió sus responsabilidades remitiendo a los periodistas a su seleccionador, Carlos Queiroz, como si la defensa de los compañeros no formara parte de sus funciones. Intrascendente una vez más en una gran cita, la pálida estrella del Real Madrid se fue de Sudáfrica con una sola diana en su haber, un tanto de chiste en autopase involuntario con la chepa, en la goleada a la inocente Corea del Norte, el peor conjunto del torneo. Para colmo la prensa sensacionalista británica y estadounidense ha publicado que el hijo que tuvo el 17 de junio durante el campeonato nació en Nueva York de una madre de alquiler a la que habría pagado doce millones de euros por guardar silencio sobre la paternidad del jugador.

Árbitros

El Mundial de Sudáfrica ha certificado el acta de defunción del trío arbitral. Nunca más volverá a celebrarse una gran competición internacional con el actual sistema consistente en un árbitro principal, dos asistentes y un cuarto árbitro en la banda. En adelante, otros dos auxiliares se situarán en las cercanías de cada portería pero se seguirá sin recurrir al vídeo. Es la consecuencia de los flagrantes errores arbitrales registrados durante el torneo que tuvieron su máxima expresión la jornada del gol fantasma del inglés Frank Lampard no concedido por el colegiado uruguayo Jorge Larrionda y del tanto en fuera de juego del argentino Carlos Tévez. El escándalo cobró tal magnitud que el propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, tuvo que pedir perdón a las Federaciones de México e Inglaterra y dejar abierta la incorporación a sistemas electrónicos para detectar si el balón ha entrado o no en la portería.

Raymond Domenech

La más vergonzosa participación de Francia en los anales de los mundiales terminó con Raymond Domenech dando explicaciones ante los diputados de una comisión parlamentaria y la dimisión de la plana mayor federativa. Con el finiquito firmado antes de viajar a Sudáfrica y ya firmado el pre-contrato con Laurent Blanc, su sucesor, el seleccionador galo fue un pelele sin autoridad en manos de los clanes internos que aprovecharon el vacío de poder para hacer y deshacer a su antojo alineaciones, sistemas y convivencia. El clima insurreccional llegó al paroxismo con los graves insultos proferidos por Nicolas Anelka en el descanso de la derrota ante México (0-2) cuando le dijo al técnico «Vete a tomar por culo, sucio hijo de puta». En protesta por la expulsión disciplinaria del delantero del Arsenal, sus compañeros se amotinaron y se negaron a entrenarse con lo que se convirtieron en el hazmerreir del planeta Hasta el presidente, Nicolas Sarkozy, tuvo que intervenir ante los estragos causados por el vodevil en la imagen de un país que se había clasificado para el Mundial gracias a las tramposas manos de Thierry Henry a costa de Irlanda.

Felipe Melo

Felipe Melo no es seguro que se haya ido a pasar las vacaciones a Brasil, país del que es el villano por antonomasia. Autor de un gol en propia puerta, que luego los expertos del Grupo de Estudios Técnicos (GET) de la FIFA regalaron a Sneijder, y artífice de una auto-expulsión por pisotear a Robben en el suelo, se convirtió en el culpable ideal de la eliminación carioca por Holanda y en chivo expiatorio de la frustración.

Marcelo Lippi

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El fracaso de Marcelo Lippi ha sido morrocotudo en la defensa del título. Italia quedó última clasificada de su grupo F, completado por Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda. y se marchó para casa humillada y desnuda de sus carencias ante el mundo. Sumado al fiasco francés, por primera vez el campeón y el subcampeón de la edición anterior resultaron eliminados en la fase de las liguillas.