La Bañeza presume de carrera
Moto Club y Ayuntamiento presentan la prueba motociclista que el domingo cita a más de 45.000 personas y 150 pilotos, entre los que destaca Joan Garriga

La imagen recoge la presentación de la 51 edición del Gran Premio de Velocidad.
Cerca de 150 pilotos y más de 45.000 espectadores a lo largo de un recorrido que ya es mítico e el panorama nacional del motociclismo. Eso son parte de los reclamos que un año más, y ya van 51, luce la prueba por excelencia del motor en la provincia de León, el Gran Premio Motorista de La Bañeza que este fin de semana contará con novedades de la talla de una nueva categoría a competición, las Bicilídricas 2T y un subcampeón del mundo como Joan Garriga como padrino y a la vez competidor.
Ayer, el Ayuntamiento de La Bañeza ejerció de escenario para su presentación oficial en el que estuvieron presentes el alcalde José Miguel Palazuelo, la responsable municipal de Fiestas, Ana Gemma Quesada y el presidente del Moto Club Bañezano, José Luis Falagán. Joan «Comecocos» Garriga, el que fuera subcampeón del mundo en 250 allá por el año 1988 disputando el título hasta la última carrera a Sito Pons regresará a un escenario que no es desconocido para él y en el que allá por la década de los 80 demostró las cualidades que le llevaron a ser uno de los mejores y más admirados pilotos españoles tanto en la categoría del cuarto de litro como posteriormente en la de 500, siempre sobre una Yamaha se convertirá en el principal reclamo de una cita que, organizada por el Moto Club Bañezano y patrocinada por el Ayuntamiento, volverá a convertirse en una fiesta del motociclismo en la que tanto competir como ganar se convierten en incuestionables atractivos para que pilotos emergentes y otros ya veteranos pero con muchos éxitos a sus espaldas, prueben su habilidad sobre un trazado en el que todo un mito como el 13 veces campeón del mundo, Ángel Nieto, dijo en su día que «el que no corre en La Bañeza es difícil que pueda ganar un título».
En este caso otro grande del motociclismo patrio, Garriga, cuyo estilo agresivo de pilotaje le granjeó un aprecio sobresaliente por parte de los aficionados no ha querido perder la ocasión de volver a una prueba que añora y que sin duda alguna forma parte de su exitosa vida deportiva, ahora en un retiro activo. Incluso tuvo en mente acudir con una 500 aunque al final lo hará con una moto que junto a una quincena más protagonizarán el estreno de una categoría que pretende consolidarse en el tiempo y convertirse en una de las estrellas de este Gran Premio.