fútbol. la selección centra la atención nacional e internacional
España resbala ante Argentina ... (4-1)
La intensidad albiceleste, las rotaciones y tres disparos a los palos provocan una derrota exagerada pero aleccionadora para una selección que no recibía un correctivo igual desde

El argentino Gonzalo Higuaín, a la derecha, convierte el segundo gol de su equipo al superar a Piqué
Los españoles sufrieron un correctivo monumental en el feudo de River, donde la Argentina del interino Batista se reivindicó como una selección mucho mejor que la conducida por Maradona en Sudáfrica pero ni por asomo se mereció un triunfo tan rotundo. Una puesta en escena un tanto contemplativa, un error impropio de Reina y hasta tres balones estrellados en la madera marcaron un duelo en el que Messi al fin fue ovacionado por sus compatriotas. No sufría la selección un varapalo así desde hace nueve años, cuando con Camacho cayó 3-0 ante Inglaterra en Birmingham.
Era un amistoso con trampa para los indiscutibles campeones del mundo. Por la calidad, prestigio y orgullo del adversario, deseoso de lavar su imagen y olvidar cuanto antes la histriónica etapa del Pelusa , y por las circunstancias. Por mucha estrella que luzca en la camiseta, por mucho estilo que exhiba, por mucho toque que atesore y por mucho que la envidien en el mundo entero, España no puede dejar de acusar el perjuicio de dos viajes a América en apenas un mes. Consecuencia de los beneficios económicos que para una Federación supone ser campeones del mundo y de la necesidad de ganar votos en la pugna por albergar el Mundial de 2018.
Del Bosque se vio obligado a administrar los esfuerzos y a brindar minutos a los los menos habituales, y eso ante la corajuda albiceleste , repleta de delanteros letales, también se paga.
Hombres como Ramos, Capdevila, Torres y, sobre todo, Iker Casillas y Xavi, no son fáciles de sustituir. Y más, todos a la vez. Sin la batuta mágica del azulgrana, sin su capacidad de manejar los tiempos y de ver desmarques imposibles de adivinar para el futbolista medio-alto, la Roja pierde nivel. Fue un duelo para alimentar el debate sobre los problemas de Cesc para rendir a un alto nivel con España.
Advirtió Del Bosque en la víspera del peligro de aburguesarse, pero sus jugadores no salieron con la intensidad exigible. Les avisó en la charla previa de que los argentinos saldrían enrabietados en el Monumental, pero su arenga resultó en vano.
Aunque sendas entradas de Cesc y Xabi Alonso a Mascherano y Tévez mostraban que los campeones no se arrugarían, los sudamericanos salieron mucho más enchufados. Como si, de pronto, hubieran encontrado con Batista la luz que les apagó el Diego.
Esperaron a España, presionaron bien en el centro del campo, robaron y fueron clarividentes al contragolpe. Transiciones rápidas y decidida búsqueda de los espacios a la espalda de los centrales Piqué y Marchena. Encontraron sumas facilidades porque los ibéricos no presionaron al pasador y adelantaron la zaga a destiempo. Tévez resultó letal entre líneas, igual que la movilidad de Messi e Higuaín. El azulgrana actuó más adelantado que con Maradona, lo que agradece su selección, su hinchada y los buenos aficionados. Definitivamente, a Leo se la da bien España. Sólo ha marcado dos goles en sus 16 últimos partidos como internacional, y los dos ante la selección nacional. Algunos malpensados argumentarán que es porque sus colegas del Barça no están dispuestos a frenarle en seco, a base de patadas. Messi abrió el choque a los diez minutos. Agüero lo cerró.