acuerdo institucional. Un lugar para el entrenamiento de la gimnasta leonesa
Carolina tiene hueco en León
El Ayuntamiento y el Consejo Superior de Deportes pactan que la gimnasta entrene en el Centro de Alto Rendimiento
No debe ser casualidad que empezara entrenando en una iglesia, el único lugar en el que el aro no daba contra el techo. Al final, tuvo que haber milagro.
Ha tenido que azotar la economía una crisis mundial para agudizar el ingenio y encontrar soluciones. Y que tanta medalla, premio y reconocimiento no cupiera ya en estanterías. Y que el currículum deportivo impidiera decir que no. Y que la aspiración fuera tan alta y la persistencia tanta que no hubiera quien no se rindiera. La leonesa Carolina Rodríguez, tres veces consecutivas campeona de España, seis veces representante española en un Mundial, una en unos Juegos Olímpicos y actual número 17 del mundo en Gimnasia Rítmica, tiene desde ayer hueco en León. A su altura. La necesaria para no estampar la cinta, el aro, las mazas, la cuerda o la pelota contra un tejado y la que corresponde a una deportista de élite que aspira a estar en los Juegos de Londres. De León al Olimpo sin pasar por Madrid. Es la única condición que impone la gimnasta para seguir, para no retirarse: entrenar «en casa», como ella dice.
Y, si se descuida, hasta habría sido literal. Pero Carolina, que ha estado dos veces a punto de dejarlo todo, jamás abandona. Y ha conseguido, al fin, su vieja aspiración-reivindicación: un lugar apropiado para entrenar sin tener que irse de León. Lo hará en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo que inauguró el 2 de agosto el presidente Rodríguez Zapatero. Allí estaba ella, con su kimono verde y rosa y su inseparable entrenadora, Ruth Fernández, calculando la altura de la instalación. Y sí, allí ha encontrado hueco.
Como en el caso de la casa, casi literal. Porque hueco fue la palabra que pronunció el director del Ceard, Daniel Mateos. Se cuadrarán horarios para encontrar un «hueco» para que entrene Carolina. Y los «huecos» que dejen libres los otros deportistas de alto nivel serán para Carolina.
Frente a la prensa, en la sala de Juntas del Ayuntamiento, en presencia del alcalde de León, el socialista Francisco Fernández, la concejala de Deportes, Natalia Rodríguez Picallo, y la responsable del Programa de Tecnificación de Castilla y León, Nuria Castaño, el director del Ceard, en nombre del Consejo Superior de Deportes, garantizó el apoyo institucional total a la gimnasta leonesa.
«Carolina tendrá nuestro apoyo para lograr la clasificación olímpica», dijo Mateos. Y algo más: el Cearc servirá también para las concentraciones del equipo nacional juvenil-júnior que entrena la también leonesa Ruth Fernández. Fuera del programa de entrenamientos en el centro quedan las niñas del Club Ritmo, el mejor de España por resultados, porque no forman parte de la élite de la competición. Eso no lo ha conseguido ni Carolina. Y tal vez por eso, la sonrisa se le quedó ayer helada a su entrenadora. Porque Ruth compagina su trabajo como preparadora de la gimnasta con el que realiza en el club leonés y lucha desde hace años por sacar a sus alumnas de la nave donde entrenan, a veces sin calefacción. Para ellas, la concejala de Deportes ha encontrado una solución temporal: el pabellón de Quevedo. Y Ruth se conformó, «por ahora», anunciando que la batalla no se da por terminada. Mejor eso que nada.
Una situación, la de la falta de infraestructuras deportivas adecuadas en León, que dejó patente en la rueda de prensa la directora de Tecnificación de la comunidad autónoma. «En Valladolid tenemos instalaciones pero no deportistas ni entrenadores. Aquí es al revés», dijo Nuria Castaño. Y en la mesa, hubo un asentimiento general.
La materia prima está, falta dónde moldearla. El acuerdo de colaboración entre el Consejo Superior de Deportes y el Ayuntamiento de León abre una vía para paliar el problema. También de momento. Porque el Cearc es un lugar concebido para el entrenamiento de atletas de alto nivel, especializado además en lanzamiento de peso, y no para gimnasia rítmica. Una «cooperación», como destacaron Daniel Mateos y Francisco Fernández, necesaria en tiempo de crisis y que permite a Carolina Rodríguez soñar con su clasificación para unos juegos olímpicos.
«Imposible llegar a Londres si no», dijo ayer con una amplia sonrisa la gimnasta. Con la misma sonrisa con la que apostilló su aseveración-denuncia: «Creí que no lo iba a ver». Y soltó un suspiro.
Fue entonces cuando recordó sus comienzos entrenando en una iglesia, su lucha por salir de León, su batalla en Madrid, su guerra por regresar a León para no volver a marchar. La Federación Española ha terminado capitulando. Carolina queda concentrada en casa.
«Ah, sí, lo tenía muy claro, yo a Madrid no vuelvo». Lo dice tan contundente pero tan cándidamente que hizo reir a políticos y periodistas citados apenas pasadas las 11 de la mañana en la planta sexta del Ayuntamiento de León.
«Estoy tan contenta... Me he sentido tan apoyada por todo el mundo mientras estaba en Moscú... por León entero, la prensa, mis preparadores, los políticos, mis preparadores... Es un sueño. Creí que no lo iba a ver».
No debe ser casualidad que Carolina empezara en una iglesia, pues tuvo que esperar un milagro.