La dama del bosque1397124194

La becada se mimetiza a la perfección entre la hojarasca.
Parece que el invierno se ha adelantado a finales de noviembre, lo que resulta positivo para las becadas. Muchos aficionados disponen de cotos en la montaña, por lo que esperan con impaciencia la entrada de becadas, pitorras o arceas, alguno de los muchos nombres con los que se la conoce. Huyendo del frío nórdico esta ave de extraordinario interés cinegético entra en la Península Ibérica y se asienta en las áreas montañosas, especialmente en aquellas en las que abunda el matorral de roble junto a praderas naturales. Hasta la fecha y según las noticias que llegan de Asturias, Cantabria y Navarra nos encontraríamos ante un buen año de becada.
En las estribaciones del Sur de la cordillera Cantábrica, sin embargo, apenas habían entrado hasta ahora. Estas aves viajeras se alimentan a base de introducir su largo pico en el suelo para buscar larvas, gusanos y lombrices. Hasta la fecha tampoco había hecho frío en exceso. Ya el pasado fin de semana se comenzaron a ver algunas. Tanto en las riberas del Torío y Curueño como en la zona del Esla en Cistierna se cazaron «pitorras». Ahora, con la nieve que está cayendo en el norte es casi seguro que se estén asentando en las zonas mas bajas al ser desalojadas de las cumbres. En estas condiciones es factible buscarlas con los perros adecuados en las zonas boscosas, con abundante hojarasca y próximas a las praderas y regueros, especialmente donde pacen o han pacido las vacas. Llega el tiempo de las becadas y en los cotos de media montaña, donde por desgracia la perdiz roja no es abundante, los aficionados se podrán divertir. El final de la temporada es la época mas propicia para esa caza, que en otros países europeos, se prolonga durante el mes de febrero e incluso marzo.