balonmano. Liga asobal
El Ademar se oscurece (37-31)
El equipo leonés claudica ante el Ciudad Real, baja a la cuarta plaza y debe pensar ya en el Valladolid para curar sus heridas

Krivochlykov espera el pase de Buntic incrustado entre la defensa manchega.
Regusto amargo el que seguro le quedó a la expedición del Reale Ademar tras su visita al Quixote Arena. Y es que el equipo leonés llegó a soñar en la primera parte con ganar al todopoderoso Ciudad Real, demostrando en los primeros treinta minutos de partido ser un equipo compacto y con muchas opciones. Sin embargo, los leoneses no salieron igual en la segunda parte y en los primeros cinco de la reanudación tiraron por la borda todo el trabajo previo realizado.
El Ademar quería dejar claro ayer que con los grandes también puede jugar bien y saltó muy enchufado a la pista del Quijote Arena. Así, los de Jordi Ribera consiguieron plantar cara a Ciudad Real en una primera parte muy igualada, e incluso dio siempre la sensación de que era el equipo leonés el que imponía el ritmo de partido. Es mas, el resultado pudo haber sido muy diferente al descanso (16-16) de no haber sido por la actuación de Sterbik, el portero de Ciudad Real, que en los últimos instantes del primer tiempo neutralizó todos los intentos de gol del equipo de Jordi Ribera.
El partido comenzó con ventajas para Ademar León, basadas sobre todo en el equilibrio en su juego de ataque. Tanto la primera como la segunda línea leonesa pusieron en muchos problemas a la defensa del actual campeón, sin que esta pudiese evitar que los goles subiesen con fluidez al marcador del equipo leonés.
Según fueron avanzando los minutos el partido se fue igualando, hasta llegar al momento clave, el minuto 15, cuando el Balonmano Ciudad Real puso en pista a su segunda unidad, y Jordi Ribera a Montero y García Vega. Coincidiendo con estas circunstancias Ademar conseguía un parcial de 0-5 y se iba de tres goles (10-13) y con la sensación de que el equipo local pasaba unos minutos de mucha sequía goleadora.
Pero en esos momentos llegaron las exclusiones y los 7 metros a favor del equipo local y el partido se volvió a igualar, llegando al final con intercambio de goles y sin que Ademar consiguiese romper el partido debido a la buena actuación de Sterbik bajo palos.
Salió mucho mejor Ciudad Real tras el descanso. Los locales aumentaron su intensidad defensiva y secaron la capacidad goleadora de Ademar, que se encontró de entrada con un parcial desfavorable de 5-0 (21-16). Cierto es que Ciudad Real puso la directa para conseguir esa ventaja, pero no lo es menos el hecho de que Ademar salió algo dormido tras el descanso y lo pagó muy caro. Dos paradas de Sterbik, dos perdidas de balón de los leoneses y un fallo desde los siete metros de Stranovsky ayudaron a propiciar dicho parcial, lo que dejó sentenciado el encuentro. Y es que cinco goles de desventaja son muchos ante un equipo como el manchego, que a partir de ahí controló siempre el tempo del partido.
Jordi Ribera intentó frenar la sangría de goles que estaba recibiendo su equipo y cambiar el rumbo del partido parando el juego para reorganizar a su equipo. Y lo consiguió, aunque solo a medias. Ademar cortó la racha local y volvió a meterse en el partido, pero no consiguió ya en ningún momento recortar distancias. Así, durante toda la segunda parte y hasta el final del encuentro volvió la igualdad y el intercambio de goles que, como siempre, favoreció al equipo que mandaba en el electrónico. Lo intentó todo el equipo leonés, pero a su lista de errores en esta segunda parte hay que añadir la desafortunada actuación de Losert bajo palos. El portero de Ademar tardó 12 minutos en tocar su primera pelota, para acabar esta segunda mitad con tan solo tres paradas, un balance muy pobre y con el que es prácticamente imposible ganar ante un equipo como Ciudad Real.
Una lástima ese mal inicio de la segunda parte, porque pocas veces en los últimos años había tenido Ademar tantas opciones de sacar algo positivo del Quixote Arena y ayer los leoneses tutearon durante muchos minutos a Ciudad Real, aunque al final no pudo ser.
Ahora el equipo tiene que pensar en curar sus heridas en el partido del próximo sábado en el Palacio ante el Valladolid.