COPA ASOBAL

El Ademar cae dando la cara (26-29)

Un Barcelona que sufrió y que tuvo que echar mano a su amplio fondo de armario destruye el sueño leonés en la Copa

El central berciano Jorge García Vega, penetra con fuerza entre la defensa azulgrana.

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área 11 | vigo
León

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El Reale Ademar sucumbió (26-29) ante el Barcelona en la primera semifinal de la Copa Asobal que se disputó en Vigo. Los leoneses soñaron muchos minutos con la sorpresa ante el poderoso equipo azulgrana y acariciaron la victoria, pero un mal inicio del segundo periodo les condenó a la derrota. Eso y la aportación del barcelonista Rutenka, que anotó cuatro goles en siete minutos en una fase de inspiración. El Reale Ademar, sólo dos tantos en diez minutos, enterró así sus opciones. Esos detalles marcaron la diferencia entre unos y otros, y al final es el equipo catalán el que obtiene el billete para la finalísima de hoy. No hubo revancha tras el triunfo culé en León hace escasas fechas en la Liga Asobal.

Todo ello después de una primera parte sorprendente. El Barcelona salió como dando muestras de querer dosificar su esfuerzo. Tuvo ventajas mínimas en el marcador el cuadro azulgrana. Los dos equipos parecían estudiarse, a pesar de que se conocen perfectamente después de tantos años y tantos duelos de estupenda rivalidad. El guión del partido se mantuvo en una dinámica de igualdad en esos treinta minutos iniciales. El Barcelona intensificó su defensa y el equipo leonés encontró dificultades.

Sin embargo, a falta de diez minutos para el final de este periodo, el encuentro adquirió un giro inesperado. El Barcelona se quedó con cuatro jugadores del pista y el portero. Dos exclusiones, una de ellas en un grave error al hacer un cambio, le dio un nuevo impulso al Reale Ademar. Fue así como llegó al descanso con una ventaja interesante de 15-12.

Esos tres goles invitaban al optimismo al Ademar. Tanto que su entrenador insistió a sus jugaores en el descanso que mantuvieran esa intensidad y esa fuerza. Pero el Barcelona recompuso su equipo. Rutenka, que no había anotado ningún gol en el primer periodo, fue determinante. Rompió la defensa leonesa una y otra vez en unos primeros minutos del segundo acto donde la diferencia leonesa se esfumó.

El partido entró en una nueva dimensión. El Barcelona se acomodó en la defensa y el Reale Ademar no se encontraba cómodo. Fueron quince minutos decisivos. El equipo catalán presionó a su rival. Le obligó a ataques estáticos, algo que defiende muy bien un Barcelona de carácter. El ataque del equipo de Jordi Ribera se estaba atascando ante la fuerte presión de la defensa catalana. Todo se equilibraba pero las sensaciones no eran buenas.

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P ero el equipo de Jordi Ribera lo intentó todo hasta el final. Puso contra las cuerdas a un poderoso Barcelona, pero en los minutos finales se decantó la lógica y los de Pascual alcanzaron la ventaja suficiente como para asegurar la victoria y el pase a la final de la Copa.