fútbol. segunda división
La Deportiva cesa a Granero
El club berciano decide la destitución de su entrenador a causa de los resultados negativos del equipo blanquiazul en las últimas jornadas de Liga y tras la pobre imagen mostrada frente al Numancia

Con caras serias, el presidente y los consejeros de la Deportiva se despiden de Carlos Granero.
Carlos Granero ya es historia en la Deportiva. El entrenador de Chella fue destituido ayer cuando se disponía a empezar su sesión habitual de trabajo. Fue una decisión rápida y fulminante tomada por los rectores del club, que esgrimen como causa la inercia de malos marcadores que lleva el equipo. Además, la mala imagen dejada por el equipo el pasado domingo ante el CD Numancia ha hecho que los acontecimientos se precipiten. Eso sí, ha sido inesperada, porque ni siquiera el sonido de sables o la espada de Damocles había estado situada todavía sobre la cabeza del técnico valenciano. «Esta temporada no se estaban produciendo los resultados esperados y la inercia en la que parece encontrase el equipo le han llevado a una situación muy peligrosa», apunta el club.
Granero llegó a la Deportiva hace un año y medio con el objetivo de buscar un ascenso que en cierto modo él le quitó un año antes, cuando dirigía al Alicante CF. Superando dificultades y haciendo creer a todo el mundo que el objetivo era posible cuando su equipo estaba a siete puntos del Éibar y llevaba un triunfo en seis partidos (avanzado el primer cuarto de competición), logró, con dosis de buen fútbol, clasificar al equipo para el play off de ascenso con mucho adelanto, lo hizo campeón de Liga y batió todo tipo de registros y récords del club. El 23 de mayo del 2010 y tras una agónica tanda de penaltis, ascendió a la Deportiva de categoría. Era su sexto ascenso en siete play offs disputados.
«Ha sido inesperada por cómo se ha producido. Pero en el fútbol hay circunstancias que no controlas y cuando se atiende a resultados, evidentemente no estamos en la mejor situación. La impresión que me queda es que en la primera crisis seria se ha mirado para los resultados. De todos modos, sólo puedo tener palabras de agradecimiento al club, a los consejeros y al presidente por haberme elegido. Ha sido un ciclo precioso y bonito. Vine a cumplir unos objetivos y los cumplí. Y ahora me voy con la sensación de que no he cumplido la segunda parte. Sé que al presidente le hace mucha ilusión quedarse en esta categoría. Ha tomado la decisión pensando que es lo mejor para el club. Si se consigue al final la permanencia, yo también estaré contento con esta decisión. Lo que estaba claro y así lo dije el domingo es que era el momento de tomar decisiones. Es fácil apelar a otras cosas para salvar mi culo, pero yo no soy así. Era momento para tomar decisiones allá o aquí y se han tomado cuando el consejo ha visto que el proyecto se les escapa. Me voy entero, firme y fuerte. Estoy satisfecho con el trabajo realizado. Quiero agradecer el respeto, el trato y el cariño de la afición hasta el último día. También deseo pedirle perdón si le he decepcionado. Es posible que en el último tramo sí lo haya hecho. La señal de que me marcho contento es que no me costaría ver el próximo partido de la Deportiva como aficionado. Soy una persona de una gran fortaleza y si me caigo un día, soy perseverante. Ésa es la forma de conseguir cosas. Tenía toda la fuerza del mundo, me veía capaz de seguir, aunque reconozco que estamos en un momento complicado. También tenía claro y así se lo dije a Toñín antes de empezar que el partido del Numancia era de los que quitan crédito».
Las ironías del destino quisieron que ayer también fuese destituido el entrenador del Zamora Íñigo Liceranzu, al que en cierto modo Granero echó una mano cuando su equipo no arriesgó en exceso en la última jornada de la pasada Liga, una semana antes de afrontar el play off. El Zamora ganó y se salvó del descenso y del play out.
El entrenador deportivista ya le había dado muchas vueltas a la decisión de seguir en el equipo tras el ascenso, una renovación conseguida automáticamente con el mismo. Ya había vivido una situación similar en el Alicante, sabiendo lo que pasa con un equipo que asciende casi como nuevo a una categoría como la Segunda División y además siendo un equipo humilde.
El efecto Lucas. En la anterior etapa en la categoría se acusó a la dirección del club de destituir demasiado tarde a Pichi Lucas, cuando desde la derrota a principios de febrero ante el Real Spórting parecía que su equipo no daba más de sí. Quizás eso ha influido ahora para destituir a Granero. No se quiere que después sea demasiado tarde.