balonmano. el mundial echa el telón
Bronce para España (23-24)
La selección derrota a la anfitriona Suecia que estuvo arropada por 11.000 fieles y se cuelga un metal como premio

Los jugadores españoles, con el leonés Juanín sosteniendo en alto el balón, celebran su victoria.
La selección española de bal onmano ratificó su presencia entre los más grandes con un ajustado triunfo (23-24) sobre Suecia, que le permitió lograr una medalla de bronce que premió el excelente Mundial protagonizado. Pese al sorprendente equipo que presentó Valero Rivera, el conjunto español evidenció desde el inicio, que ni el varapalo que supuso la derrota sufrida ante Dinamarca en semifinales, iba a mermar la ambición por cerrar el Mundial con una medalla.
Pero para lograr un bronce y más cuando se tiene como rival al equipo anfitrión, no basta sólo con voluntad. Es imprescindible un acierto, del que España, al menos de inicio, careció por completo. Especialmente en el lanzamiento, donde los jugadores españoles se empeñaron una y otra vez en golpear al portero sueco Johan Sjostrand, una circunstancia que impidió aprovechar las dos exclusiones de las que dispuso para abrir brecha.
Por fortuna, los de Valero Rivera siempre pueden confiar en su solida defensa, su mejor argumento, que ayer estuvo perfectamente secundada por el portero Arpad Sterbik, que ya en el primer tiempo realizó el doble de paradas que en toda la semifinal. Fortaleza defensiva y desacierto en ataque que permitieron a España sobrevivir en un marcador, en el que Suecia, también lastrada por sus numerosos errores, tan sólo tuvo una máxima renta de dos goles (10-8).
Distancia que España pudo finalmente enjugar con un espectacular tanto de Iker Romero, que resolvió con un lanzamiento con efecto, y un pase de extremo a extremo de Roberto García, que puso el 11-11 al llegar el descanso. Esta renta volvió a dispararse en los primeros compases de la segunda mitad en los que España siguió lastrada por su bajísimo porcentaje de acierto en el lanzamiento,. Acierto que no le faltó a la gran estrella sueca, el lateral Oscar Carlén, que con tres goles casi consecutivos situó el marcador en un peligroso 16-13 para un conjunto español. El revulsivo de la selección española llegó con la presencia en pista de los hermanos Entrerríos y el joven Gurbindo en la primera línea de ataque, que por fin, pareció encontrar la fluidez necesaria para superar la defensa sueca. Con sus tres «jugones» sobre la cancha, España comen zó a conectar con el pivote Aginagalde. Endosaron un parcial de 6-0 a los suecos y abrieron el camino para la medalla de bronce.