Un punto más de vida (1-1)
La Cultural logra un empate a base de garra ante el Caudal que sirve para mantenerse fuera de las plazas de descenso

La acción clave del partido se produjo en el minuto 89,cuando Santi Santos estuvo a punto de marcar.
Los futbolistas de la Cultural jugaron. Con este gesto tuvieron el reconocimiento de una afición que está con su equipo. La parroquia leonesa acudió al campo en un número superior al de otras tardes. Quiso ponerse al lado de sus valientes, que tras cuatro meses sin cobrar lucharon sin desmayo a lo largo de los 93 minutos de partido para amarrar un triunfo con el que reivindicar su sufrimiento y maltrato vejatorio por parte de unos responsables irresponsables que siguen sin hacer nada para que unos trabajadores del fútbol puedan llevarse a la boca y a la de sus familias el sustento básico del día a día. Pese a su esfuerzo, al final sacaron un punto más de vida para un club que agoniza (1-1).
La pancarta que portaron los jugadores de la Cultural en los prolegómenos del partido resume a la perfección lo que siente un equipo, al que salvo sus seguidores, León da la espalda: «Jugadores y afición abandonados».
La hinchada leonesa, a parte de saber de fútbol, conoce a la perfección lo que hay en la ciudad. Otra pancarta muy expresiva señalaba: «Nuestra pasión, vuestro negocio».
Por si quedaba alguna duda con respecto a los aficionados que acuden domingo sí, domingo también al estadio de fútbol, otra pancarta ilustrativa avisaba: «Ayuntamiento, si ésto muere seréis cómplices».
Los seguidores culturalistas se manifestaron en el campo de fútbol a favor de unos obreros que no cobran un euro desde hace cuatro meses y sin embargo dan la cara por sus colores, los blancos. No como el resto a los que se refiere la hinchada culturalista, cuyos colores son otros muy diferentes al sentimiento por un escudo que representa a la tierra leonesa desde hace más de 87 años.
Lo más importante es que un grupo de futbolistas, no sólo con gente de León, sino también de fuera, mantienen viva a una Cultural que se tambalea porque sus cimientos, y nunca mejor dicho, han sido mal anclados por unos propietarios que siguen poniendo todo de su parte para que la casa futbolística de todos los leoneses caiga desplomada.
Mientras tanto, nadie se pone manos a la obra para remediar los improperios de unos irresponsables. A la máxima autoridad de León le corresponde dar sustento a unos trabajadores que se mueren de hambre y que tienen que acudir a la caridad de unos hosteleros para poder subsistir.
Este equipo se merece que León se vuelque. Profesionales a los que las gentes solidarias de León profesan un cariño y un afecto especial por su comportamiento con esta tierra.
El partido sirvió para manifestar lo que piensa y siente una afición que está con su equipo. El fútbol fue lo de menos, aunque también quedó claro que los jugadores de la Cultural, pese a no cobrar, tampoco se rinden y quieren dejar al equipo en esta categoría. Después, los dueños que hagan lo que quieran con un juguete adquirido a cambio de otras compensaciones que también se han ido a pique.
El equipo de los Calzado, Vergara, Mena, Santi Santos, Monteagudo, Esaú, Viola, Quique, Cédric y todos se comportó muy por encima de lo que reciben a cambio. Ni siquiera cuando Espolita les lanzó un jarro de agua helada en forma de gol se vinieron abajo. La garra del León herido salió a relucir. Cédric obró el empate y el más fiero de la manada, un fundido Santi Santos, a punto estuvo de hacer rugir a todo el estadio.