CAZA
Termina la temporada del jabalí
Las piezas del cupo de propietarios se subastarán el próximo mes de marzo

Tres aficionados posan con un ejemplar de 90 kilos.
Si bien la temporada del jabalí se cerró de forma oficial el martes, 15 de febrero, la mayoría de aficionados despedían la campaña el pasado fin de semana en el que, pese al mal tiempo, se celebraron las últimas monterías. Salvo una minoría de cazadores que pueden permitirse cazar alguna pieza de caza mayor, rebecos o corzos principalmente, bien en las reservas cuyos cupos se subastan en marzo, o en aquellos acotados que disponen de algún permiso de rececho para el corzo, la temporada puede darse por finalizada.
El corzo a rececho puede cazarse desde el día 1 de abril al 31 de julio, pero la mayoría de acotados que disponen de buenos ejemplares o están gestionados por cazadores foráneos o prefieren subastarlos para compensar de esta forma el pago de los costes del arrendamiento de los montes para su uso cinegético y de los costosos seguros para cubrir daños. El rebeco se podrá cazar del 1 de junio al 15 de julio y las contadísimas y apreciadas cabras hispánicas del 1 de marzo al 30 de junio. Todavía durante los meses de febrero y marzo se producirán cacerías para descaste de alimañas, pero la práctica cinegética propiamente dicha quedará suspendida hasta que a mediados del mes de agosto se reanude con la media veda. Estos largos meses de descanso resultan sumamente importantes para que las diferentes especies entren en celo y se reproduzcan de forma tranquila y adecuada.
El balance final de la temporada apenas difiere del avance que veníamos realizando en las últimas semanas. En la mayoría de acotados de montaña en los que el jabalí es la pieza tradicional no puede decirse que la temporada haya sido buena, pudiendo calificarse de normal tirando a baja.
La explicación es bastante lógica: tras un año de sequía con temperaturas estivales muy altas han sido muchos los «cochinos» que han preferido desplazarse hacia los regadíos de las vegas y páramos. Todo lo contrario ha sucedido en las zonas inestables donde la temporada puede calificarse de muy buena, no tanto por el número de reses abatidas como por el tamaño de las mismas. El adelanto en la cosecha del maíz ha permitido batir con éxito las últimas manchas en donde se habían concentrado con resultados a veces espectaculares. Así y estos últimos días se abatieron cuatro en Jabares, seis en Villademor que en el conjunto de la temporada lleva 28, o 16 en una espectacular montería en Alija del Infantado. Por su parte Miguel Fierro, Presidente de Riomonte, se muestra muy satisfecho de la temporada en su conjunto, si bien confiesa que «cada vez disparamos peor». En las últimas monterías han abatido cuatro «gochos» en Villamol y uno en Villacalabuey.
Sin peligro de extinción. En varios acotados que todavía no disponen de planes cinegéticos con jabalí incluido también se están cazando mediante permisos por daños. La conciencia generalizada es que se trata de un animal sumamente dañino, tanto para los cultivos como para la propia fauna cinegética. Además provoca frecuentes accidentes de tráfico que suponen serios problemas para los acotados que deben suscribir costosas pólizas de seguros.
Si a esto unimos que su caza resulta emocionante y además llena de sabrosa carne las bodegas el asunto está claro. A diferencia de la perdiz o de la liebre no existe peligro de extinción, ya que sus poblaciones han ido en aumento. Sumamente prolífico y con elevado desarrollo siempre que disponga de alimento abundante, los cambios que ha experimentado la actividad agraria le han venido de perlas. Las fincas de montaña ya no se cultivan de forma que se cubren de monte bajo mientras que en las zonas llanas de regadío el maíz permite un hábitat en el que se encuentra a sus anchas durante bastantes meses. Sus únicos depredadores son el hombre y el lobo.
Precisamente la presencia del cánido cada vez mas frecuente en las zonas llanas, puede estar relacionada con la abundancia de «cochinos». Los análisis de los excrementos del depredador, en los que se aprecian con frecuencia cerdas sin digerir, acreditan que son una presa preferencial.