Diario de León

Un Zamora que dejó huella

«En la Cultural jugué mis tres últimos años como portero. Fueron inolvidables»

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José Luis Fernández Manzanedo (Burgos, 1956) militó durante tres temporadas en las filas de la Cultural y Deportiva Leonesa, justo antes de retirarse del fútbol. Durante sus tres años en León (1985-1988) dejó una huella imborrable entre la afición leonesa. El ex guardameta de la Cultural asegura: «Fueron mis tres últimos años de fútbol y resultaron muy agradables. Coincidí con chavales muy jóvenes que comenzaban en el mundo del fútbol profesional. Compañeros con los que cogí una gran amistad, como fueron los casos de Gelo, José, Fierro, Sami, Oliver, Martino y Manolín, el utillero, de los que guardo muy gratos recuerdos. Yo era la referencia debido a mi veteranía, pero el trato con todos ellos fue excelente en todos los niveles, tanto en lo deportivo como en el trato fuera del campo de juego. También recuerdo a Fernando Álvarez, un culturalista de los pies a la cabeza, que siempre estaba pendiente de todo».

Pese a que fueron los tres últimos años de Manzanedo como portero en activo, rememora: «Lo jugué prácticamente todo. León es una ciudad que me gusta. Es atractiva y acogedora como Burgos. En la Cultural jugué mis tres últimos años como portero. Fueron inolvidables».

Manzanedo también hace un sitio para otras vivencias deportivas como integrante de la plantilla de la Cultural: «Luego llegaron futbolistas muy buenos al equipo como Teo Abajo, Ortiz, Gregory o Latapia. Los tres años fueron muy buenos en el aspecto deportivo. Nos faltó un gol el último año de mi etapa en León para jugar la fase de ascenso a Segunda División, con Juan Manuel Lillo como entrenador. Un técnico del que guardo muy grato recuerdo, porque estuvo siempre muy unido a la plantilla. Era uno más, aunque con el respeto que hay que tener al entrenador».

Cuando llegó la hora de la despedida, a Manzanedo le costó abandonar la Cultural: «El presidente de aquella época era Paco Suárez e insistió para que me quedara más tiempo. Al final y tras pensármelo a conciencia decidí retirarme de la práctica activa del fútbol. Después, por afecto siempre que iba a León me sentía como si fuera uno más. Fueron años muy bonitos».

Tras colgar la botas, Manzanedo apostó con ejercer labores técnicas en el banquillo. «Nada más dejar el fútbol me convertí en entrenador y empecé como segundo técnico del Burgos en Primera División. Después dirigí al Palencia durante ocho meses, hasta que me decidí por el trabajo que desarrollo en la actualidad. Llevo un laboratorio médico».

Su primer equipo fue el Burgos. Actualmente es presidente del CD Burgos Promesas 2000. José Luis Fernández Manzanedo llegó al Burgos como una firme promesa de 17 años en 1973. Tras cuatro temporadas en el club burgalés, Marcel Domingo, entrenador del Valencia CF, le fichó para el equipo che donde permaneció desde el año 1977 hasta 1985. Vivió su mejor momento en la temporada 1979 donde fue trofeo Zamora y consiguió la Copa del Rey.

En la campaña 1985-86 jugó en el Real Valladolid para recalar luego en el Sabadell antes de retirarse en la Cultural y Deportiva Leonesa en la temporada correspondiente al año 1988.

Fue internacional con la selección española, al ser convocado por Ladislao Kubala el 21 de septiembre de 1977 en un partido disputado ante Suiza en Berna.

José Luis Manzanedo llegó al Real Burgos como niño prodigio. Cuatro años más tarde mantenía su cartel cuando Marcel Domingo le incluyó, con Palmer y Cabral, en el equipaje para venirse al Valencia. El Burgos sabía lo que se hacía porque el presunto reserva, Navarro, era un porterazo que al verano siguiente se fue al Atlético de Madrid. Después Kubala aprovechaba un amistoso para dar un tiempo a cada uno de los presuntos delfines de la portería nacional, Arconada y Manzanedo.

Manzanedo jugó al lado de los Miguel Navarro, Viteri, pero sobre todo con un jugador cedido por el Atlético Madrid, Juan Gómez Juanito, que acabaría siendo símbolo del Real Madrid.

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