fútbol. segunda división b
La Cultural se conjura
El entrenador Monteagudo exige a los futbolistas máxima unidad, tensión y profesionalidad en los siete últimos partidos de Liga «porque si dejamos al equipo en Segunda B será más fácil salvarlo»
Pese a que los propietarios del club leonés siguen sin dar la cara y no se avergüenzan de que un grupo de futbolistas encabezados por su entrenador, Alberto Monteagudo, pongan todo de su parte por salvar la vida a una empresa deportiva que no es suya y que sus dueños permanezcan desaparecidos, sin dar cobijo y soluciones económicas a un plantel sin sustento alguno para cubrir sus necesidades más básicas desde hace medio año, el técnico manchego arengó a sus jugadores en el entrenamiento matinal para que se olviden de rencillas y sean una piña durante el próximo mes y medio del campeonato de Liga.
La tensión durante los siete encuentros que restan para la conclusión del campeonato y la profesionalidad deben ser normas básicas en el equipo, con el único objetivo de salvar la categoría, «porque si logramos que el equipo se mantenga en Segunda División B será más fácil salvarlo de la desaparición», reconoce el entrenador culturalista.
Los jugadores, por su parte, prometen máximo esfuerzo durante el próximo mes y medio: «Estamos solos y abandonados. Nadie hace un gesto por nosotros, salvo las iniciativas planteadas por las peñas. Vamos a hacer lo que esté dentro de nuestras posibilidades para que esta entidad sobreviva, por lo menos hasta el final de temporada. Jugamos por León y su gente para dejar al club salvado en el aspecto deportivo», advierten algunos miembros de la plantilla culturalista.
La Cultural se juega en los últimos siete encuentros del campeonato de Liga no sólo su continuidad en Segunda División B, sino también la supervivencia como club deportivo tras casi noventa años de historia.
Un descenso deportivo supondría con toda seguridad la desaparición de una entidad histórica y casi centenaria. Toca aunar esfuerzos en la misma dirección y centrarse durante el próximo mes y medio en el aspecto puramente deportivo. Lo demás, sobra. Enfrentamientos y otra serie de desuniones en el vestuario deben permanecer al margen en un momento tan crucial para un equipo de fútbol que es historia de León y de los leoneses, que pese a que no acudan al campo por circunstancias de peso llevan muy dentro a la Cultural.
La plantilla y sus técnicos deben dar otra lección más de profesionalidad dirigida hacia unos jefes irresponsables y sin escrúpulos. León se lo agredecerá.