fútbol. segunda división A
La afición da un toque de atención
El Toralín presentó su peor entrada de los últimos años en el partido ante el Rayo Vallecano. Los aficionados mostraron así su desencanto con la mala temporada que está realizando el equipo

La grada de preferencia de El Toralín presentaba el sábado un aspecto desangelado.
El aspecto de las gradas del Toralín en el partido del sábado ante el Rayo Vallecano remitía a los primeros años de la Deportiva en este estadio, cuando el club transitaba por la mitad de la tabla en Segunda División B. En los últimos cinco años, no se recuerda un partido en el feudo berciano en el que la asistencia bajara de los 4.000 espectadores, una cifra lejana a la que se registró el sábado.
El detonante de esta «espantada» fue la decisión del club de declarar el partido ante el Rayo como medio día de ayuda al club, pero esto fue sólo la gota que colmó el vaso de una afición que está viviendo el regreso al fútbol profesional como un auténtico calvario. En jornadas anteriores ya se veían visos de que algo pasaba. Ante el Girona se registró la peor entrada de esta temporada y El Toralín hacía mucho que había dejado de ser la caldera que tantos puntos dejó en Ponferrada en años anteriores.
Sin embargo, el desencanto de los aficionados se traducía en pasividad e indiferencia, sin que en ningún momento hubiera protestas dentro del Toralín, salvo la famosa pitada al descanso en el partido contra el Alcorcón y alguna, muy puntual y a título personal, contra el palco. Por eso, en el club sorprendieron las quejas escuchadas durante la última semana y especialmente el comunicado emitido el martes por la Federación de Peñas. De hecho, en el seno de la Deportiva son muchos los que piensan que todo ello viene derivado de la obligación de pasar por taquilla, cuando en realidad es un cúmulo de circunstancias que se han dado a lo largo de toda la temporada.
Tras la explosión de júbilo que supuso el ascenso a Segunda logrado hace menos de un año, la llegada de nuevos jugadores con renombre futbolístico ilusionó a casi todos, aunque al final sólo Saizar y, en las últimas jornadas, Luis Prieto, hayan estado a la altura de las circunstancias. La mala racha deportiva del equipo comenzó a minar la moral de los aficionados muy pronto, y la precipitada decisión de echar a José Carlos Granero tras la primera jornada de 2011 hizo aparecer las primeras voces críticas contra el Consejo de Administración.
Los fichajes invernales tampoco dejaron totalmente satisfechos a los seguidores blanquiazules, que soñaban con la llegada de un delantero que pusiera fin a las dificultades goleadoras del equipo, aunque el mismo al final no llegó.
Tras la derrota en casa ante el Alcorcón, no fueron pocos los que perdieron definitivamente la confianza en la salvación, lo que se tradujo en la primera, y de momento única, pitada contra el equipo. Desde entonces, el equipo ha encadenado una decepción tras otra, perdiendo puntos vitales en los últimos minutos, y todo ello, sumado a una decisión tomada en un mal momento, terminó provocando la imagen que ilustra estas líneas. Una grada de preferencia semi vacía que era impensable hace apenas unos meses.
El presidente de la Deportiva, José Fernández Nieto, declinó ayer hacer declaraciones al respecto, aunque seguro que el sábado fue uno de los más decepcionados por el primer desencuentro entre club y afición en muchos años. De momento, todavía hay tiempo de sentarse, reflexionar y poner ideas en común para que lo del sábado se quede en una anécdota o incluso se recuerde con cariño como el primer capítulo de una nueva y mejorada Ponferradina.