Un jornada sin apenas respiro

La tónica general en el día de hoy, ha sido las ganas de empezar. Tras un enlace de unos cuatro kilómetros he pasado las dunas volando, muy rápido, y ese ha sido mi error. Fue acabar las dunas y se me ha revuelto el estómago, sudando, una sensación de mareo, posiblemente un corte de digestión. A partir de ahí, he estado toda la carrera buscando el ritmo. Nunca había visto tanta piedra junta y eso que lo peor, nos dicen, está por llegar. He hecho la mitad de la carrera con Marcos y no dejábamos de comentar los calambres que estábamos pasando. Se nos subían todos los músculos de las piernas. No naba crédito. Paraba en los avituallamientos intentando... algo, pero daba igual. Ha habido un momento que he visto el campamento desde un alto y me ha dado un subidón. Ha durado poco. La organización nos ha jodido bien. Desde que lo he visto he tardado más de 30 minutos en llegar por todo el rodeo que nos han hecho hacer. En el campamento están todos igual. Todos se quejan de las piedras diciendo que es la etapa más dura que recuerdan y del estado físico. Me ha costado comer y voy a ver si puedo estirar un poco.