Mejor de lo esperado

Opinión | Roberto Campos
Empieza mi segundo día de carrera con la diana a las seis de la mañana para ir a desayunar corriendo, vestirse, control de firmas, tres litros de agua obligatorios, recoger la bici y a la salida.. La etapa nos fue mucho mejor a todos los de León. El recorrido era desértico pero con poca arena, lo que me dejo rodar a gusto, vamos que nada que ver con la infernal etapa del primer día. La tercera formaba con la anterior la maratón y tenía la tercera 137 más otros siete de enlace que la dejaban en 144 bastantes rápidos con partes de grandes losas de piedra.
La etapa la recorrí con Juanjo, Jota y Ramón Gutiérrez pero acabamos solamente Juanjo y yo, ya que Ramón y Jota se desfondaron al final. La temida cuarta etapa no fue tan dura como anunciaban y fue la primera jornada que llegamos a medio día al campamento Juanjo y yo al encontrarnos en el tercer avituallamiento. Esta etapa atravesaba el inmenso Plateau de ReKam que fue el único sitio donde pudimos observar flora vegetal y animal. Con todo ésto, espero acabar el primero de mi jaima, que ya será un gran consuelo.
La convivencia en los campamentos es muy agradable, con comida en abundancia aunque las comodidades son escasas. Tenemos una zona de relax, donde todo el mundo se lamenta de sus males y cuenta sus aventuras. Ramón la armó llegando al final por haber roto el amortiguador trasero en el kilómetro cinco de la etapa, siendo recibido con un tremendo aplauso por la organización cuando cruzaba la línea de meta. Son las cosas de Ramón a las que estamos acostumbrados los que le conocemos.
Ahora a cenar y descansar y no me quiero despedir sin mandar un saludo a todos y en especial, a mis niños y a mi mujer, Ana, por la paciencia que ha tenido conmigo estos meses.