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Nadal hace historia y ya es como Borg
Derrota a Federer en la tierra francesa y levanta su sexto título de Roland Garros igualando la mítica marca del sueco

Rafa Nadal muerde su sexto trofeo de Roland Garros.
Nadal agiganta su leyenda. El número uno del mundo logró ayer su sexto título en Roland Garros igualando así la histórica marca del sueco Bjorn Borg, uno de los grandes mitos del tenis mundial. La mentalidad del español se impuso a la clase de un Federer que no tuvo nada que ver con el de las 'semis' ante Djokovic.
Un tenista de apenas 25 años recién cumplidos. Un nombre y dos apellidos: Rafael Nadal Parera. Un joven de Manacor convertido en el mejor deportista de la historia de España y en un mito. Un tenista irrepetible que logró este domingo su sexto título de Roland Garros, y el décimo título de 'Grand Slam', ante un jugador especial: el más grande de la historia.
Una frase amplía aun más su grandeza: «Solo puedo dar gracias a la vida porque soy un gran afortunado». El de Manacor supo remontar un primer set en el que comenzó muy nervioso y errático.
Tras darle la vuelta al marcador, su tenis mejoró, sus golpes hirieron al suizo y la fortaleza mental del balear se impuso al ingenio y a la clase de su rival. Después de tres horas y 40 minutos de juego en una Philippe Chatrier volcada con el suizo, el mallorquín completó una página más de la historia del tenis español y mundial gracias a su victoria por 7-5, 7-6-5-7 y 6-1.
Excelso juego de Federer. Durante la primera mitad del acto inicial, Federer prolongó el excelso juego que desplegó en semifinales. Jugaba sin dudar en sus tiros. Golpeaba a la bola con la precisión y la potencia necesarias para conseguir golpes ganadores con asiduidad.
Y rápidamente obtuvo su recompensa. A la cuarta oportunidad que tuvo en el segundo juego, el helvético rompió el saque del español.
Con una gran solvencia con su servicio, y muy suelto desde el fondo de pista, llegó hasta el 4-1 sin apuros. La bola del balear no le hacía daño al exnúmero uno del mundo.
Jugaba demasiado corto para que le lastimase. Un detalle marcaba la falta de confianza del español: no buscaba su derecha paralela, se limitaba a refugiarse con su golpe cruzado. El encuentro cabalgaba según lo ideado por el suizo: puntos cortos, sin apenas intercambios. Además, al resto, con el objetivo de que Nadal no cogiese ritmo, conectaba restos agresivos muy metido en la pista.
Cambió el duelo. Con 5-2 a favor del tercer cabeza de serie, el fisioterapeuta entró en el descanso. A partir de ese momento, el duelo cambió. En el octavo juego, Federer seguía limpiando líneas transformando en un péndulo cada punto. Llegó a tener una bola de set. Pero la desaprovechó. Perdonó al número uno del mundo. Y lo pagó.
Del 'break point' de Roger se pasó al de Rafa, con 5-3. Por enésima vez, un 'passing-shot' paralelo en carrera de derecha le permitió coger la iniciativa en el set. Fue en ese momento cuando la supremacía mental de Nadal apareció. Gracias a ello, el partido se acomodó a los parámetros en los que Nadal se impone a Federer.
La mentalidad del español se impuso y Roger sufrió. La segunda rotura de servicio favorable al pentacampeón de Roland Garros le facilitó su servicio poste rior y la clausura de la primera manga por 7-5. Era el inicio a su sexto título en Francia.