fútbol. segunda división b
«Sólo falta la firma de Lissavetzky»
El que dice ser propietario de la Cultural desde hace dos meses y medio, Javier Baena, reconoce que para ser dueño del club aún necesita la rúbrica del presidente del CSD, pero desconoce que es Soler

a. fernández
El que dice ser propietario de la Cultural desde hace dos meses y medio, Javier Baena, se descuelga diciendo ahora que todavía no figura como dueño del club leonés a causa de otra disculpa esperpéntica: «Sólo falta la firma de Lissavetzky en el documento que nos tiene que enviar el Consejo Superior de Deportes». El argumento del que asegura ser el dueño de la Cultural, contradiciéndose a sí mismo, y que repitió ante los medios de comunicación leoneses en tres ocasiones hasta que fue corregido, sólo hace poner una interrogante más a las muchas imprecisiones vertidas desde que se autoproclama, sin serlo, como dueño de la sociedad anónima deportiva.
Baena desconoce que Jaime Lissavetzky ya no es el presidente del Consejo Superior de Deportes. Y no lo es desde el día 31 de marzo, en el que decidió dejar el cargo a favor de Albert Soler. Ya han pasado casi tres meses desde que Soler desarrolla la función de máximo dirigente del CSD, aunque para el que presume de ser el propietario de la Cultural, sin serlo, dicha circunstancia tan importante para que pueda llegarle el documento que espera, haya pasado desapercibida tanto para él como para sus compañeros de viaje, nombrados en siete minutos aún no se sabe para qué.
El que se autonombra como nuevo propietario de la Cultural y que ahora reconoce que no lo es, espera que dicha traba administrativa se soluciones de inmediato y mantiene sin sonrojarse: «Ya tengo confirmado a un inversor que aportará dinero necesario para salvar a la Cultural (afirma que con 600.000 euros se solucionan todos los problemas que ahogan a la sociedad)». Y a continuación da pistas sobre el inversor atado: «Es una persona muy relacionada con el mundo del deporte, que se ocupará de aportar el dinero que se necesita para cumplir con los pagos de los jugadores y con ello evitar el descenso de categoría antes de que llegue el día 30 de junio. Además, esta persona meterá a dos familiares suyos, uno el primo, en el consejo de administración».
El designado presidente por liquidación de la Cultural reconoció respecto al cierre de la operación con el inversor que dice tener convencido: «Faltan todavía cuatro o cinco días para formalizar el acuerdo definitivo con el inversor. La firma procedente del Consejo Superior de Deportes debería llegar enseguida para estar en el plazo que todos queremos y que tiene que llegar antes del próximo 30 de junio».
La Cultural, mientras tanto, se encuentra más cerca del abismo. Quedan seis días hábiles para evitar que un club con casi un siglo de vida desaparezca por la incompetencia e irresponsabilidad de unos dirigentes que sólo se han ocupado de enterrar a una entidad histórica.