ORIENTACiÓN. CAMPEONATO DE EUROPA
Medalla con mérito doble
La leonesa Marina García, bronce en el último Europeo, es una de las pocas deportistas de orientación que hay en España

Marina García, segunda por la derecha, posa con su medalla.
Marina García Castro es una joven leonesa que se dedica a uno de los deportes más desconocidos, el de orientación. A sus 17 años ha conseguido rozar la victoria en campeonatos europeos, consiguiendo el año pasado un tercer puesto en Soria, y también este año en el Mundial Escolar por equipos, además de participar en multitud de campeonatos de España.
Su carrera es larga, lleva practicando el deporte de la orientación desde que tenía 11 años y ya no lo cambia por ningún otro. Sus comienzos fueron gracias a un «monitor que nos enseñó, pero no empecé en seguida a competir. Probé con un equipo que necesitaban a otra integrante, y hasta ahora».
El deporte de orientación consiste en una carrera donde el deportista sólo cuenta con un mapa y una brújula y tiene que atravesar, por lo general, un bosque siguiendo un recorrido determinado en el menor tiempo posible. Donde se practica más este deporte y donde más acogida tiene es en los países nórdicos, «allí la orientación es una asignatura obligatoria en el colegio, así que compiten desde pequeños», comenta la deportista.
Para competir Marina debe mantener una forma física. Dispone de entrenadores que cuidan de ella y elaboran un calendario para su preparación. Además asiste a diferentes competiciones a nivel nacional o regional para mantenerse y, uno de los aspectos más positivos para Marina, viajar por diferentes países para seguir conciendo nuevos mapas y lugares. Así está aprovechando su verano en Finlandia.
El reto más difícil al que ha tenido que enfrentarse en su carrera deportiva fue al Campeonato de Europa en la República Checa, donde «el nivel respecto a los países nórdicos era muy alto y las carreras era más largas. Si cometías un fallo bajabas mucho en la clasificación». Pero es digno de mencionar la «gran acogida del deporte por parte de participantes y del público, algo que en España es aún impensable». Asegura que lo mejor de este deporte es «el estar tú solo con el mapa y poder olvidarte de todo lo demás, aunque siempre pendiente de no perderte y de que no te venza el miedo. Pero sobre todo conocer paisajes a los que no todo el mundo puede acceder».
Lo malo es «lo poco conocido que es el deporte de la orientación en España, lo que hace que nos cueste mucho compaginarlo con los estudios que cursamos porque carecemos de becas y ayudas. Necesitamos más apoyo», precisa Marina García, toda una campeona de 17 años.