FÚTBOL. LA RESACA DEL MUNDIALITO DE CLUBES
Un Barcelona de fútbol total
Guardiola aplica un nuevo concepto de táctica en la que emplea hasta seis centrocampistas. El Santos prueba en sus carnes el éxito del proyecto.

Guardiola junto al plantel barcelonista que ha vuelto a deslumbrar con su fútbol total.
Evolucionar para perdurar. Más allá de su contundente triunfo en el Mundial de Clubes, el Barça de Pep Guardiola ha dado un salto más en la revolución constante de su concepto de juego, con un esquema carente de delanteros y con hasta seis centrocampistas ofensivos. Es el Barça de los mediapuntas.
Conceptos como llegar en segunda línea antes del de ocupar una posición. Guardiola ha innovado con un sistema sin delanteros fijos, pero con muchos jugadores llegando desde atrás. La evolución del 3-4-3, del cuadrado mágico, de la WM, un cambio sustancial en la forma de ver y de jugar el fútbol.
Messi, Iniesta, Cesc, Thiago, Xavi y Alves. Bajo la tiranía del rondo y con el rival encerrado en su propia área, los defensas azulgranas son centrocampistas y éstos, a su vez, atacantes. Un 3-7-0 en el que no hay delanteros porque tampoco se necesitan.
Atrás quedaron los especialistas, una rémora obsoleta del pasado. Sin posiciones fijas, el juego culé se despliega entre una apoteosis de movimientos que desconcierta a cualquier rival.
Es la evolución constante del libreto de Pep Guardiola, algo que no es nuevo, ya que en cada una de sus cuatro temporadas al frente del equipo ha ido transformando su esquema táctico, con un resultado exitoso: trece títulos de dieciséis posibles.
Echando la vista atrás, el dibujo del primer año de Guardiola al frente del equipo puede ahora resultar incluso arcaico. Por aquel entonces, el Barcelona se desplegaba con un 4-3-3.
Una temporada después, el fichaje de Ibrahimovic supuso el primer intento de modificar el concepto del «cazagoles» que solo se limitase a empujar el balón en la línea de gol.
Quería Pep un «nueve boya» más técnico, que pudiera jugar de espaldas a portería. Quizá el primer eslabón del «nueve mentiroso» que llegaría más tarde.
Pero el controvertido Ibrahimovic nunca supo amoldar su ego al juego coral azulgrana y mucho menos someterse a la batuta de Messi, astro sobre el que gira todo el universo culé. Y su salida rumbo a Milán marcó el tercer paso de la evolución del ideario de Pep.
Desterrada la figura del ariete tradicional, Messi se erigió como falso nueve con libertad absoluta de movimientos. No solo mutó Messi, sino también todos sus compañeros de ataque. Bajo esta premisa pareció edificarse el cuarto proyecto de la era Pep, el actual. A los Pedro, Villa, Messi y Affelay como delanteros con ese perfil, se sumaron el chileno Alexis y el canterano Cuenca. Pero Guardiola aún tenía otra innovación preparada. Otra más.
Al Camp Nou han llegado los tiempos del futbolista total. Todos atacan, todos defienden, todos construyen, todos golean.