Diario de León

BALONCESTO. LIGA LEB-ORO

León se arruga en el Palacio (95-100)

La falta de intensidad en defensa desencadena su cuarto traspié como local frente a un Mallorca excelso en los lanzamientos triples (17). Quezada estuvo desaparecido y Durley se cargó de faltas .

Julio González, en una entrada a canasta supera la oposición de un defensor mallorquín.

Julio González, en una entrada a canasta supera la oposición de un defensor mallorquín.

León

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Baloncesto León sigue con su gafe en el Palacio donde ya acumula cuatro derrotas, las tres últimas consecutivas. Ayer el Logitravel Mallorca sacó petróleo de un rival endeble en defensa que cuando quiso despertar fue demasiado tarde (95-100). Eso sí, después de ir perdiendo de hasta 24 puntos fue capaz de disponer de hasta dos acciones en los últimos minutos para voltear el marcador. Pero ayer la suerte, al igual que el acierto ante el aro, no estuvieron de su lado.

El salto inicial fue para los locales pero el protagonismo en el primer cuarto se lo llevaba el plantel insular que, fiel a su estilo rápido con transiciones frenéticas, llevó a León a abandonar sus señas de identidad perdiéndose en lanzamientos inverosímiles y numerosas pérdidas de balón.

El triple de Biviá, que hasta el descanso llegó a desquiciar a Calvo primero y Mario Díez después, lo decía todo. Sólo Julio parecía responder al reto de los mallorquines que en un visto y no visto se iban de siete en el electrónico (2-9). Los de De Grado parecía que se ponían las pilas y con un 6-0 obra de sus interiores y del alero gallego comprimía la batalla (8-9). Acto seguido Durley cometía su segunda personal y lo que se preveía un pulso parejo fue decantándose del lado insular con un parcial de 0-8 (8-17 a 1’43 para cerrar el primer acto). La herida empezaba ya a enquistarse y De Grado, con un tiempo muerto, intentó suturarla.

Pero la falta de acierto especialmente del mejor estilete leonés, el dominicano Quezada (su primer punto llegaba en el minuto nueve y con un tiro libre) y la debilidad en defensa pesaban como una losa frente a un enemigo que campaba a sus anchas con un juego abierto que le llevó a gozar de hasta 14 puntos (9-23).

Los siguientes diez minutos previos al descanso parecieron cambiar la tónica. Pero fue sólo un espejismo que duraba apenas medio cuarto. Hasta ahí los ‘actores secundarios’ de León mantuvieron la nava a flote. Múgica, Julio y especialmente Lucho sellaban un parcial de 8-0 que acercaba a los locales a cuatro puntos (19-23). León renacía de sus cenizas y eso espoleaba a la grada hasta que Biviá volvía a hacer acto de presencia guiando a un preocupante 34-46. Restaban 20 minutos para enmendar la situación. Muchos pero a los locales se le fueron consumiendo de forma veloz. Por si fuera poco Durley cometía en la misma acción dos personales, técnica incluida.

Los baleares emplearon esa circunstancia para abrir más distancia, arropados también en el excelente acierto desde la línea de triple (llegaron a sumar 17). Ni la ligera reacción de los de De Grado les permitía otear con cierta esperanza el horizonte. La barrera de los 10 puntos era infranqueable y esa circunstancia creaba aún más ansiedad en León. A diez minutos para el final el marcador reflejaba un 58-73.

El último cuarto tuvo de todo. Cuando parecía que los insulares tenían sentenciada la con tienda los locales tiraron de casta. Con más corazón que cabeza su último aliento sólo tenía una fijación, la remontada. A dos minutos esa fe les situaba a sólo seis puntos (84-90) que cortaban los visitantes con un triple (84-93). Aún así en el último minuto León bien pudo obrar el milagro. Los locales llegaron a ponerse dos abajo con el 94-96. Y ahí erraron en un rebote defensivo. No obstante a falta de 11 segundos tuvo un ataque para al menos empatar pero el balón se les escapó de las manos a Quezada con el 95-98. Y ahí se acabó todo.

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