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Licencia para soñar

El Mirandés es el sexto equipo de Segunda B que llega a los cuartos.

Los jugadores del Mirandés festejan en el vestuario el pase a cuartos de final de la Copa del Rey.

Los jugadores del Mirandés festejan en el vestuario el pase a cuartos de final de la Copa del Rey.

Publicado por
sergio c. anuncibay | redacción
León

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El Mirandés tocó el cielo con el gol de Pablo Infante y aún sigue en una nube. David pudo con Goliat. El equipo modesto tumbó a un Primera, el Racing de Santander, segunda víctima de la escuadra burgalesa, que antes apeó al Villarreal de la Copa del Rey, un torneo mágico que de vez en cuando reserva un lugar de privilegio para este tipo de gestas.

No es una casualidad. Miranda de Ebro mantiene vivo un sueño que retorna a pesadilla para los conjuntos de Primera que discurren por la misma parte del cuadro. Es el equipo de moda. Y pretenden seguir como revelación para emular las hazañas que antes alcanzaron el Numancia, el Figueras o el Gramanet.

El Mirandés es el sexto equipo de Segunda B que consigue llegar a los cuartos de final del torneo del KO, un hito que desató la locura en la localidad de Miranda de Ebro, donde corrió el champán para festejar una cita con la historia que aún puede escribir algún que otro capítulo más.

Los pupilos de Carlos Pouso se miran en el espejo del Numancia, aquel bloque modesto que en la Copa de la temporada 1995-1996 destapó las simpatías de la afición tras convertirse en el verdugo de varios equipos de Primera para colarse en los cuartos de final.

El plantel soriano dejó por el camino al San Sebastián de los Reyes, la Real Sociedad, el Racing de Santander y el Sporting de Gijón.

Tuvo que ser el Barça quien frenara a los de Miguel Ángel Lotina. El Numancia arrancó un meritorio empate (2-2) en Los Pajaritos, pero cayeron en el Camp Nou, a pesar de que los ‘rojillos’ marcaron primero en el coloso blaugrana por obra y gracia de Barbarín. Kodro, Óscar y Nadal les despertaron del sueño, aunque no pudieron evitar que el Numancia pasara a ser el equipo con más lustre del país por aquel entonces.

Ahora, el Mirandés de Pablo Infante, que compatibiliza el fútbol con la dirección de una sucursal de Cajacírculo, pretende superar a los sorianos y entrar en las semifinales de la Copa. Otro ‘primera’ volverá a cruzarse en el camino.

El Espanyol de Pochetino será el rival a batir para un equipo que no tiene límites. Nadie se fía ya de este Mirandés, que lidera el grupo segundo de la categoría de bronce con unos números que asustan: once victorias, siete empates y solo una derrota.

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