BALONCESTO. LIGA LEB-ORO
Reválida de altos vuelos
León se encomienda a su mejor versión para llevarse el triunfo ante el Lleida. La baja de Calvo obligará a Mario y Quezada a jugar de bases en un pulso vital para el play-off.

De Grado corrige una jugada en un entrenamiento con Múgica y Rocchia como protagonistas.
Ganar o ganar. Con esa premisa saltará Baloncesto León a la pista en el duelo que hoy le mide (Palacio de Deportes, 20.45 horas) a un Lleida que acude a feudo ajeno encaramado a la cuarta posición de la tabla y dispuesto a sumar su tercer triunfo consecutivo. León también busca el mismo fin aunque en este caso para no perder de vista la zona de play-off de ascenso de la que ha salido después de sus tres últimos resultados adversos. Con estos ingredientes el pulso entre leoneses y catalanes se presenta sin un favorito clar¡o y con opciones para que ambos se lleven el gato al agua.
Eso sí, la victoria es si cabe más necesaria para los de De Grado que volverán a afrontar el envite sin sus dos bases puros. Bernabé, aún en fase de recuperación, no llegará a tiempo mientras que Jorge Calvo, que hace una semana reaparecía en el choque de La Palma, se lesionaba en el entrenamiento del jueves en el mismo dedo que le ha tenido en el dique seco desde mediados de enero. Con este panorama De Grado volverá a tener que aplicar nuevas variantes en el juego para intentar diluir el peligro que representa un Lleida que acude a este envite con un nuevo jugador en sus filas, el italo-norteamericano D’Agostino, que viene a ocupar la plaza de otro base, Norris.
Precisamente en esa posición se librará una de las batallas más trascendentales. Mario Díez, Quezada y hasta Julio González volverán a desempeñar el rol de directores de juego en un mano a mano en el que Simeón y el recién llegado D’Agostino ejercerán como antagónicos. A priori la reválida puede parecer igualada siempre y cuando no aparezca en esa zona Jason Detrick cuya polivalencia le permite incluso hacer de ‘1’ a pesar de contar con un rol de alero.
Batalla bajo aros. Otro escenario definitorio se localiza en el juego interior. En un choque donde el rival priorizará la defensa, León debe aplicarse no sólo a la hora de frenar a los ‘postes’ leridanos. También en el apartado de anotación. Ahí es donde un jugador como Durley tendrá mucho que decir. El americano no esta cuajando su mejor fase de campeonato reflejada en el partido de hace una semana en La Palma donde contabilizaba unos paupérrimos dos puntos y otros tantos rebotes. A pesar de ello De Grado y sus compañeros confían en que pueda recuperar las altas prestaciones que le convirtieron en desequilibrante en un buen número de envites ligueros. La aportación de Mortellaro como compañero de fatigas bajo aros en el quinteto inicial y la de Lucho Fernández y un Múgica cada vez más productivo se erige también en necesaria dada la consistencia de un rival que tiene a un valor seguro como Ramsdell como principal exponente y a jugadores que ya han saboreado la ACB como Alzamora y otros con la versatilidad del marfileño Kale.
Quizás el terreno más favorable para León sea el que transite en el perímetro. Defensa y velocidad en las transiciones pueden ser sus mejores armas para desarbolar al Lleida. También un alto porcentaje en el lanzamiento. Quezada, Rocchia y Julio se encuentran ahí como peces en el agua. Eso sí, siempre cuando no aparezcan Feliu, Vázquez y Detrick. Una cosa está clara, a cuanto más alto llegue el marcador León dusfrutará de más opciones de triunfo.